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Obama sorprende con un viaje inesperado a Irak

El presidente de Estados Unidos asegura que los próximos 18 meses pueden ser decisivos en el país asiático

ISABEL PIQUER

Barack Obama eligió Irak como última etapa de su periplo internacional al realizar ayer una visita sorpresa a las tropas estadounidenses estacionadas en Bagdad. El mandatario aprovechó su cortísima estancia para entrevistarse también con el primer ministro iraquí Nuri Al-Maliki y el presidente Yalal Talabani.

La primera misión de Obama fue felicitar y animar a los soldados estadounidenses. "Con enorme sacrificio, pese a las dificultades y la política os habéis centrado en vuestro trabajo. Y gracias a eso, la misión que se os asignó la de deshacerse de Sadam, reducir la violencia, estabilizar el país y facilitar las elecciones ha dado a Irak la oportunidad de establecerse como país democrático. Es un logro extraordinario, y por eso tenéis el agradecimiento del pueblo estadounidense", dijo Obama ante 600 soldados de la base de Camp Victory, entusiasmados por la inesperada presencia de su comandante en jefe.

La etapa no estaba prevista en el programa oficial y se mantuvo en secreto hasta el último minuto. Al dejar Turquía el Air Force One, en vez de volver a Estados Unidos, se dirigió, ya entrada la tarde, hacia el aeropuerto de Bagdad. Obama bajó la escalerillas del avión en traje y corbata y saludó al general Ray Odiemo, responsable de las tropas estadounidenses en Irak.

"Los próximos 18 meses van a ser cruciales", enfatizó Obama, "es algo que tenéis que saber. Es hora de que facilitemos la transición a los iraquíes. Necesitan asumir la responsabilidad de su país y de soberanía" dijo el mandatario a las tropas que le interrumpieron con aplausos en varias ocasiones.

El nuevo plan de Washington en Irak, anunciado el pasado febrero, estipula que los 140.000 soldados estacionados ahora en el país se quedarán en unos 35.000 o 50.000 en agosto de 2010, con la misión de proteger al personal civil todavía en la zona, entrenar a las fuerzas iraquíes y llevar a cabo misiones puntuales contra Al Qaeda. Más de 4.000 soldados estadounidenses han muerto en Irak desde la invasión, en marzo de 2003.

Durante las escasas horas que pasó en el país, Obama emplazó a los iraquíes a proveer "servicios gubernamentales que animen la confianza de sus ciudadanos". Porque, enfatizó el presidente, "es algo que tienen que hacer. No podemos hacerlo por ellos".

El mandatario también quiso poner las cosas en contexto. "Obviamente, vamos a invertir mucho tiempo en tratar de arreglar las cosas en Afganistán", añadió Obama.

"Creo que es importante para nosotros recordar que sigue habiendo mucho trabajo por hacer aquí. Hemos hecho considerables progresos políticos. Hemos visto una mayor voluntad de las facciones iraquíes por resolver sus diferencias de forma no violenta", dijo el presidente de EEUU.

Panorama algo optimista vista la realidad iraquí. En los últimos días, más de 40 personas han muerto en distintos atentados en Bagdad y sus alrededores, la mayoría en barrios chiíes, en lo que se considera un recrudecimiento de la violencia suní en previsión del inicio de la retirada de tropas de EEUU, este verano.

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