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Objetivo, 22 de mayo

El Madrid inicia en Zúrich su obligada andadura a la final de la Copa de Europa en el Bernabéu

LADISLAO JAVIER MOÑINO

El 22 de mayo está señalado en rojo. Por Florentino Pérez el primero: la Copa de Europa, cuya final se disputa ese día en el Bernabéu, es el repetidor más potente para la difusión global de la marca Real Madrid. También está grabado ese sábado de mayo en el vestuario y en la cabeza de Pellegrini, aunque lo disimule: "Para mí no es primordial". Sin embargo, la historia dice que no ha habido entrenador, por muchas Ligas que hubiera conquistado, que haya salido indemne del club sin el trofeo en su palmarés. Miljanic, Boskov, Beenhakker, Toshack, Capello o Schuster pueden dar fe.

En el Madrid no hay otro objetivo mayor para el técnico que la orejuda. Incluso la no renovación de Del Bosque en la primera etapa de Pérez y Valdano empezó a concretarse en un viaje de regreso de Turín, tras caer en semifinales ante el Juventus. Y eso que había conquistado dos Ligas de Campeones.

La historia y la inversión exigen a Pellegrini ganar el título más deseado

Raúl, sentado al lado de Pelligrini, no ocultó lo que significa el torneo para el club, cuya leyenda se magnifica en las noches continentales: "Es nuestra competición. En los últimos años no hemos estado al nivel que merece el club".

Los batacazos en las últimas ediciones fueron tan dañinos como la mala gestión. En Mónaco en 2004, en cuartos de final, empezó a desintegrarse la primera galaxia que creó Pérez. El palo fue tal, que aquel elenco de estrellas que quemó Queiroz tiró una Liga que tenía ganada.

El último lustro fue aún más catastrófico. No se pasó de los octavos de final. Arsenal, Juventus, Bayern, Roma y Liverpool se encargaron de rebajar el pedigrí del Madrid, de sacarle de foco. Esa lacra fue uno de los asideros a los que se agarró Florentino Pérez para justificar su vuelta: "Hemos perdido el sitio en el fútbol mundial". A ese objetivo están destinados los 253 millones de euros invertidos en fichajes. Y al Madrid, sólo le recoloca en el mapa la vieja Copa de Europa.

"Es nuestro torneo y en los últimos años no estuvimos a la altura", dice Raúl

La presentación en el continente del megaproyecto y liderar el grupo para asegurar la vuelta de los octavos en casa obliga a alinear a los cracks mediáticos. Lo contrario, chirriaría en la zona noble del Bernabéu. Si acaso, puede rotar Xabi Alonso y permanecer el relanzado Granero. Pepe, del que Pellegrini reconoce que es el jugador que más le ha impresionado, vuelve a un partido oficial tras su agresión a Casquero.

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