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La orquesta de RTVE recupera la obra sinfónica de Francisco Calés

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La obra sinfónica del compositor Francisco Calés, hasta ahora "olvidada en las estanterías" y recuperada por la orquesta de RTVE, revaloriza el patrimonio musical español que, aunque no es comparable con el de otros países europeos, goza de una "enorme categoría".

"Por supuesto que no somos Alemania ni Italia, de eso no hay la menor duda. No tenemos cuatro Beethoven esperando en el armario, pero hay un sinfonismo realmente importante que España ha olvidado", explica en una entrevista con Efe el director de la orquesta de RTVE, José Luis Temes.

Para Temes, España ha dado grandes compositores que a principios del siglo XX ya estaban al tanto de las vanguardias europeas y norteamericanas pero, a su juicio, "ha habido un verdadero abandono, cuando no desprecio, por nuestra historia musical".

Hay compositores españoles que han "caído en el olvido", que son "absolutamente desconocidos", según Temes, que cita entre ellos al aragonés Francisco Calés, perteneciente a la llamada Generación de Maestros de Manuel de Falla y Joaquín Turina que, aunque tiene una obra no muy extensa, es de una "categoría enorme".

Ahora, más de noventa años después, la orquesta de Radiotelevisión Española ha recuperado la "obra maestra" de este zaragozano nacido en 1886, para el concierto extraordinario que ofrecerá en el Teatro Monumental de Madrid, con motivo del Día Europeo de la Música, el 21 de junio.

A principios del siglo XX, comenzó una carrera brillante, ganando, en plena juventud, el concurso más prestigioso de composición de obras del orquesta del momento, convocado por el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en el que obtuvo el primer puesto con su Primera Sinfonía en La menor (1912).

La sinfonía fue estrenada por Bartolomé Pérez Casas en el Teatro Price de Madrid con "enorme éxito", algo que supuso un "auténtico estímulo" que le llevó a componer la segunda pero, al contrario de lo ocurrido con la primera, no fue tan bien acogida.

A partir de ahí, fue un desconocido en el ámbito musical tanto en Zaragoza como en Madrid, donde pasó largas temporadas, por lo que decidió dedicarse a la docencia como forma de ganarse la vida, dejando la composición para sus "ratos libres".

Quizá, dice Temes, esa falta de reconocimiento fue la principal causa de que su obra no fuera más extensa, pero afortunadamente la que sí creó es de una "auténtica belleza", en consonancia, y esto es lo "más llamativo", con lo que en esos momentos se estaba componiendo en Viena, Berlín y Londres, e incluso en Estados Unidos.

"Es incomprensible que este señor en Zaragoza compusiera lo que compuso sin estar al tanto de las vanguardias de la época, incluso tiene un cierto guiño a ciertas músicas norteamericanas. Y me pregunto ¿cómo rayos el señor Calés, en Zaragoza, en aquella época, podría saber cuáles eran esas tendencias americanas?", se pregunta.

La respuesta es que los compositores españoles, como Calés, estaban "muy bien informados" y tenían una "sensibilidad exquisita", lo que posibilitó que "estos maestros de capilla" en las catedrales de Sigüenza (Guadalajara) o Teruel estuvieran al tanto de lo que componía Haydn en Viena.

"Por ejemplo, el primer tiempo de la sinfonía tiene un toque de música norteamericana de película de los años 20, de la primera época del cine, de las grandes bandas sonoras de la época. Es una verdadera sorpresa, por eso a mí me gustaría concienciar al mundo musical, no solo al aragonés, de que había un compositor en Aragón de esta talla", ha explicado.

Por Marta Salguero