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Ortodoxos búlgaros celebran el Día del Jordán bañándose en un gélido río

EFE

Unos 150 creyentes ortodoxos búlgaros vestidos en trajes tradicionales se arrojaron hoy al gélido río Tundza, en Bulgaria central, para celebrar el Día del Jordán, bailar después danzas folclóricas y cantar canciones patrióticas.

Se trata de un rito conocido en todo el país balcánico, que se celebra desde hace más de dos siglos cada 6 de enero y que está dedicado a la fiesta ortodoxa del Día del Jordán, también conocido como el día de la Aparición de Dios en la Tierra.

En ese día, según la Biblia, san Juan Bautista bautizó a Jesucristo en las aguas del río Jordán.

Hoy por todas partes en Bulgaria por donde pasa un río o lago, y también a orillas del Mar Negro, los ortodoxos siguen el curioso rito de "salvar la cruz" consistente en que un sacerdote lance una cruz al agua para que un grupo de hombres, de diversas edades pero siempre solteros, se arrojen a rescatarla, pese a las bajas temperaturas del agua.

Esta competición masculina, que a veces suele ser muy violenta y reñida, acaba siempre con un vencedor que entrega la cruz rescatada al sacerdote y a cambio recibe la bendición para que se mantenga sano y feliz a lo largo del año.

También hay la creencia de que los enfermos que se bañen en estas aguas se sanarán de sus males.

Entre 9 y 71 años era la edad de los más de los 150 valientes nadadores en el río Tundza, a su paso por Kalofer, que se arrojaron hoy al agua pese a que la temperatura ambiental era de 10 grados bajo cero.

Tal como manda la tradición local, quién ha sacó la cruz del agua fue el niño más joven, de tan solo 9 años.

Tras este acto, la fiesta se anima cuando los hombres empiezan a bailar y cantar canciones folclóricas bajo el sonido de gaitas y tambores típicos que tocan los músicos con medio cuerpo sumergido en las frías aguas del río.

"Este rito de bailar en el agua es indispensable. La noche anterior a este espectáculo los compañeros que vamos a bailar nos reunimos en alguna casa para beber vino y aguardiente", explicó a Efe Milen, uno de los participantes, quien reconoció que algunos de sus amigos bebieron hasta tres litros de vino a lo largo de toda la noche para poder soportar el frío.

Pero no todos están convencidos que cuanto más fría sea el agua, tanto más sanos se mantendrán durante todo el año.

También forma parte de esta tradición, que se respeta en gran parte de Bulgaria, el poner una moneda o una pequeña cruz en un jarro lleno de agua en el exterior del domicilio.

Si el agua se congela por la noche, se interpreta como una señal de un año feliz y lleno de paz, pero si no se solidifica, los próximos doce meses estarán plagados de accidentes y malos presagios, según la leyenda.

"A medianoche, la noche anterior del rescate de la cruz, se abre el cielo y se cumplen los sueños y los rezos de los creyentes en Dios", explicó a Efe el sacerdote Stefan Manolov.

Durante la Edad Media, la población búlgara solía formar delegaciones especiales en el Día de la Aparición que visitaban otros poblados del país en busca de candidatos apropiados para el matrimonio, lo que daba paso la temporada de las bodas, que se prolongaba hasta Pascua.

Vladislav Púnchev

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