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El Parlamento belga aprueba prohibir el velo islámico integral

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La Cámara Baja del Parlamento belga aprobó el jueves un proyecto de ley para prohibir el uso público del velo islámico que cubre completamente el rostro, una medida que podría convertir a Bélgica en el primer país europeo que convierte el uso del velo en un delito.

El texto, presentado como una medida de seguridad por quienes la propusieron, obtuvo un abrumador apoyo de 136 parlamentarios. Sólo hubo dos abstenciones.

El proyecto de ley, que prohibiría todas las prendas que cubren el rostro de forma parcial o total, se convertiría en ley en los próximos meses, ya que no se espera que sea bloqueada en la Cámara Alta.

Sin embargo, el colapso de la coalición de Gobierno belga la semana pasada y la posibilidad de unas inminentes elecciones podrían demorarla, ya que el Parlamento tendría que ser disuelto.

Francia, que posee la mayor población musulmana de Europa, también está en camino a prohibir el uso del velo islámico en público, y el Gobierno galo examinará el borrador de un proyecto de ley en mayo que podría convertirse en ley dentro de pocos meses.

Los liberales francófonos belgas, que propusieron la ley del velo, indicaron que el no poder identificar a personas que esconden su cara presenta un riesgo de seguridad y que el velo es una "prisión andante" para las mujeres.

El grupo de derechos humanos Amnistía Internacional condenó la votación y dijo en un comunicado que violaba los derechos a la libertad de expresión y religión, además de fijar un peligroso precedente.

Portar el velo facial, conocido como nikab, y la prenda de vestir de cuerpo entero, o burka, utilizada ampliamente en Afganistán, podría suponer multas de 15 a 25 euros y hasta siete días de prisión.

Políticos a lo largo de Europa han buscado prohibir los velos y pañuelos para aliviar la preocupación pública sobre una percepción de crecimiento en la militancia islámica.

El líder promotor del proyecto de ley, Daniel Bacquelaine, dijo que los alcaldes locales podrían suspender la prohibición durante festividades como carnavales, cuando las personas suelen usar disfraces y máscaras.

Caroline Sagesser, experta en religión de la Universidad Libre de Bruselas, dijo que las actuales regulaciones policiales que prohíben portar máscaras en la calle son suficientes para tener el mismo efecto.

"Es un poco como matar moscas a cañonazos, sobre todo cuando en Bélgica hay muy, muy pocas mujeres que lleven el velo integral en las vías públicas. Es un no-problema", declaró a Reuters Televisión.

Bacquelaine calculó que el número de mujeres que lo llevan son varios centenares y que la tendencia va en aumento.

"Por supuesto que respetamos la libertad de expresión y la libertad de practicarla", dijo durante el debate parlamentario.

"Pero creo que el burka no es una manifestación religiosa, en primer lugar y sobre todo es un símbolo político. Es la afirmación de una serie de valores que son contrarios a los valores fundamentales y a los valores universales".

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