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Patras, el puerto del carnaval, se vuelca a bailar por las calles

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El Carnaval de Patras, puerto griego y "la puerta" hacia la vecina Italia y Occidente, se celebra desde hace 180 años con el propósito original de proporcionar diversión a cientos de miles de visitantes durante un mes y medio.

Esta fiesta popular, que se compara en participación en Europa sólo con Nottingham (Reino Unido), ofrece la oportunidad a unos 50.000 ciudadanos de compartir alegrías, "como en antaño", explicó a Efe la presidenta del comité organizador, Eleni Dasiu.

Mañana domingo, el último día de carnaval, se esperan visitantes de toda Grecia e incluso del extranjero, para ver desfilar a 140 grupos y carrozas adornados con originales motivos en forma de sátira o de eventos de la actualidad, inspirados este año por el espacio cibernético, como "El ratón y el arroba @", fabricados en un taller especial del ayuntamiento.

Una muchedumbre de 50.000 personas disfrazadas, que bailarán con frenesí desde temprana hora de la mañana hasta el atardecer y desfilarán las calles, acompañará hasta el puerto al "rey del carnaval", un enorme monigote, para quemarlo y arrojarlo al mar.

"Guardo los recuerdos más bellos de mi vida, de diversión, fiesta y alegría, mezclados con lo pícaro y el misterio del anonimato detrás de las máscaras", comentaba Lena Stamatopulu, perteneciente a una de las mas antiguas y prestigiosas familias de Patras, que desde décadas forjaron el carácter de la ciudad y su vida cultural.

Stamatopulu explicaba que "el carácter occidental, con elementos venecianos" del carnaval de Patras, a diferencia de las celebraciones más tradicionales y paganas de la Grecia de la Antigüedad en el resto del país, se debe a la proximidad con Italia y al auge económico que resultó de las relaciones comerciales de productos como pasas, vino y telas.

En esos años, el carnaval ofrecía a las damas de la sociedad de Patras la oportunidad de elegir a sus caballeros entre la muchedumbre, escondidas detrás de las máscaras y largas túnicas negras (dominó) en los bailes de gala (ta burbúlia) organizados en el histórico Teatro Municipal y en fiestas privadas en las casas desde 1829, una costumbre que se observa hasta hoy.

"Lo singular de nuestro carnaval es la participación espontánea de la ciudadanía, fuente de inspiración, que se organiza en pequeños grupos de amigos que se reúnen para compartir la alegría", declaraba a Efe Andreas Vris, director del periódico de Patras "El Heraldo".

El ayuntamiento de la ciudad contribuye desde 1951 esta fiesta con un coste aproximado de 1,3 millones de euros.

El desfile del último domingo está precedido por seis semanas de bailes y juegos al aire libre en los que participan los ciudadanos en grupos, escuelas de danzas brasileras y gente vestida con disfraces improvisados (búles).

"Es la fiesta de la juventud, es nuestra fiesta", manifestaba Andreas, Vris, quien participó en el "Carnaval de los Niños", en el que unos 7.000 menores con sus padres reavivaron el espíritu "familiar" de la fiesta, en una ciudad de 250.000 habitantes y con una universidad que alberga a 50.000 estudiantes.

Los hoteles están repletos y las tiendas y los restaurantes esperan una ola de clientes para este fin de semana", declaraba la presidente del comité Dasiu en la ciudad que en 2006 fue Capital Cultural de Europa.

Durante las semanas de carnaval, la gente se reúne en las tabernas y después de comer y cantar, arma "batallas" de chocolates, golosinas, serpentinas y huevos de cera e incluso se tiran yogures, todo acompañado de un ingrediente indispensable, el buen humor.

El juego más popular es del "Tesoro Escondido", en el que desde 1966 participan vehículos adornados que durante días dan vueltas por toda la ciudad realizando "hazañas" y competiciones de conocimientos sobre pintura y pantomima, para que al final, el mejor grupo sea premiado.