Público
Público

Penya, la herencia del maestro Aíto

Técnico y jugadores del Joventut hablan del legado de Reneses, al que hoy se miden por primera vez en Málaga

NOELIA ROMÁN

A ver, ¿alguien me dice en qué año se independizó Bosnia? ¿Y de qué país formaba parte antes?", suelta Aíto García Reneses en el autocar, de camino al pabellón Mirza Delibasic de Sarajevo. Los jugadores del DKV Joventut entrecruzan miradas, esbozan una media sonrisa y sus cerebros comienzan a carburar: Aíto acaba de iniciar uno de sus famosos juegos de trivial. ¡Échense a temblar! La siguiente pregunta puede versar sobre la localización del mar Adriático o la economía de los Balcanes.

Aíto es así, una mente inquieta que aprovecha cualquier excusa para saciar su curiosidad infinita y estimular la de los que le rodean, sean jugadores de baloncesto o médicos, vistan la camiseta de la Penya, Unicaja o la selección. Ese rasgo tan suyo ha arraigado en Badalona, ahora que el técnico madrileño ha decidido impartir su magisterio en Málaga, escenario esta tarde (20.00, La 2) del primer enfrentamiento de Aíto con su ex equipo. "Con Aíto, tienes que estar siempre preparado, en guardia para cualquier pregunta, para cualquier cosa", corrobora el actual técnico del Joventut, Sito Alonso.

Durante los tres últimos años, Alonso ha sido la mano derecha de Aíto en el conjunto verdinegro. Hoy, se reencuentran en una pista ocupando banquillos diferentes por primera vez. Atrás quedan las tácticas compartidas, las fichajes consensuados, las estrategias ideadas para guiar la carrera de tal o cual chaval. Todo eso forma parte de un pasado que, sin embargo, ha dejado un poso indeleble en la familia verdinegra.

Aíto ya no está, pero su marca, más allá de los resultados y de productos tan evidentes como Rudy Fernández y Ricky Rubio, ha quedado registrada en el Olímpico de Badalona, que le recibió con reticencias, y le despidió agradecido y entre vítores. "Una de las cosas que aprendí con él", confiesa Alonso, "es que el baloncesto es muy importante, pero también que hay muchas otras cosas igual o más importantes para formarse como persona".

En Badalona, alejado de la obligación de ganarlo todo que le acuciaba en el Barça y con un currículum ya envidiable, el técnico madrileño pudo desplegar su faceta más pedagógica. Contaba con los elementos imprescindibles: sus ganas de enseñar y un buen puñado de jóvenes dispuestos a aprender lo que fuese por llegar al primer equipo. Aíto velaba por sus estudios y les activaba el cerebro, al tiempo que mantenía despierto el propio.

"Aíto es un señor muy intelectual, con principios muy humanos y muy buenos. Tiene mucha cultura y siempre ha intentado que los jugadores la tengamos también", dice con tierna inocencia Ricky, la joya de la factoría del técnico madrileño. "Siempre nos facilitó lo máximo posible el compaginar nuestro trabajo con los estudios", corrobora Pau Ribas. "Decía que, cuanto más formados estuviéramos, mejor lo haríamos en la pista", añade Ribas, que llegó al primer equipo de la mano de Aíto y hoy, a sus 21 años, es ya el capitán.

"En los paseos que dábamos por las ciudades donde jugábamos, siempre compartía cosas con nosotros. Es una persona muy informada y muy preocupada por que los jóvenes tengan conocimientos y se acerquen a la cultura", apunta Ferran Laviña, uno de los veteranos de la plantilla verdinegra. "Sin ser un padre, Aíto tiene un punto de docente, muy maestro, también fuera del baloncesto", prosigue Laviña. "Es un gran pedagogo y el trabajo con los jóvenes es vital para él", certifica Alonso.

Rudy, Ricky, Ribas, Tomàs..., el proceder de Aíto con la cantera verdinegra es un modelo para todos aquellos equipos en los que, como en la Penya, escasean los recursos económicos. "Aíto ha dejado una línea de trabajo muy buena, que entronca con nuestra filosofía de dar proyección a los jóvenes y que, seguro, continuará con Sito", señala el presidente de la Penya, Jordi Villacampa.

"Su herencia se podría condensar en tres aspectos: estilo de juego propio, apuesta por la cantera y la convicción de que es posible recuperar a jugadores que en otros equipos no han funcionado", resume Víctor Lainez. "Eso sin olvidar lo mucho que nos ayudó a aprender nuevos métodos de trabajo, siempre con la mayor educación y sin la más mínima injerencia", prosigue el médico de la Penya.

"Nuestro estilo de juego, agresivo, rápido, con la defensa subiendo líneas, es otra de las herencias que nos ha dejado Aíto", describe Pau Ribas. "Él nos ha enseñado que todo se gana a partir de una defensa agresiva", constata Ricky. "En realidad", abunda Laviña, "su estilo ha impregnado todo el baloncesto, no sólo el de la Penya. Aíto ha sido un pionero en muchos aspectos".

¿Por qué? ¿Qué diferencia a Aíto de otros técnicos? "Hace cosas que no le había visto a nadie", asegura Lainez. "Conoce al contrario de manera excepcional, jugador por jugador", ejemplifica el médico del Joventut. "En el baloncesto", expone Laviña, "la diferencia la marcan los detalles. Y Aíto, como Sito, les da mucha importancia". "Aíto ve cosas que al resto se nos escapan: cuando todos estamos mirando al balón, él se fija en la posición del jugador que está en el bloqueo", añade el base verdinegro.

"Y todo lo hace con sobriedad, siempre templado, sabiendo dónde está; nunca le he oído gritar", afirma Lainez. "Es que es el mejor entrenador con el que he trabajado", asevera Alonso. "Detallista, busca siempre la novedad, no se cansa de aprender y pregunta a los mejores para avanzar", razona. En los "mejores años de Aíto", Alonso ha recogido su magisterio y ahora pretende hacerlo suyo en el nuevo Joventut.

Más noticias de Política y Sociedad