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Plácido Domingo dice que "firmaría enseguida seguir cantando tres o cuatro añitos más"

EFE

"Iphigénie en Tauride", de Gluck, es un drama griego "al máximo", una tragedia embarrada en sangre y dolor para la que el Real ha reunido el mejor reparto de los imaginables, liderado por Susan Graham y Plácido Domingo, que hoy ha confesado que firmaría "enseguida" seguir cantando "3 ó 4 añitos más".

A Domingo, al que esperan dos semanas de una gran intensidad emocional, porque prácticamente no hay día en que no le homenajee alguien en algún sitio por su 70 cumpleaños -el próximo día 21- y sus 50 años de carrera, el regalo que más le gustaría ya lo tiene en parte, porque es, dice, "estar en Madrid cantando" y tener a su familia y sus amigos cerca.

Sí ambicionaría, ha confesado el tenor, ya recuperado del cáncer de colon del que le operaron hace diez meses, "cantar unos pocos de años más", "tres o cuatro", porque, asegura, en su carrera "nunca se sabe", así que cada día se "maravilla" de "seguir".

Le gusta tanto la "obra maestra" que es "Iphigénie", que se estrena el jueves, que le ha pedido al director, Thomas Hengelbrock, que, "por favor", incluyera "una romanza" o algo más para su parte, porque son "como frases cortadas" y, ha bromeado mientras cantaba una de sus frases, le dan ganas de "seguir y seguir".

Domingo promete que el público "lo va gozar". "No dura mucho y te quedas con ganas de más. Es un regalo, una sorpresa extraordinaria. Si siempre salgo a escena entusiasmado, en Madrid eso se multiplica, y aún más tras los recuerdos de 'Simon Boccanegra' en julio", su debut en el Real como barítono, con el que batió todos los récords del coliseo con ovaciones de hasta 24 minutos.

Para el tenor, "Iphigénie en Tauride", estrenada en 1779, es "una de las mejores" por su "extraordinaria fuerza dramática", sus melodías, las apoyaturas y el choque de armonías, "que la hace moderna. Gluck podría ser un compositor de nuestros días", ha asegurado.

A pesar de ello está convencido de que su papel no hará reaccionar al público como en julio, porque aquello, admitía ayer modesto, "fue único".

Esta especie de "marco polo", como le describe Graham, que tiene contratos hasta 2015, dice que él no trabaja "demasiado", sino más bien su equipo, y que quienes de verdad se esforzaban eran sus padres, que hacían diariamente dos funciones de zarzuela y los domingos tres.

"Marta (su mujer) y yo pasamos al comienzo de mi carrera dos años y medio en Israel y yo hice 280 funciones y Marta 170. Nunca lo he vuelto a hacer, ese tren no lo he llevado nunca más, eso sí que era trabajo", se ríe.

Susan Graham, que debuta, al igual que Hengelbrock, en el Real en una ópera, asegura que protagonizar esta obra "es un gran privilegio, y más con esta constelación espectacular", con la que se siente, especialmente cuando canta junto a Plácido Domingo, como en medio de un "tornado de sonidos y sentimientos".

"Será una revelación para el público, porque es un drama muy intenso, en el que están todas las emociones humanas en su sentido más crudo", ha añadido.

Hengelbrock ha definido "Iphigénie" como "una de las grandes obras maestras de todos los tiempos", "el top" de la civilización, porque todos los elementos están perfectamente conjugados, con una música "increíble" interpretada por el "mejor de los repartos posibles".

Ha admitido que no es un director "fácil" porque "no para" hasta que la orquesta no suena como él lo ve en su mente, pero que la titular del Real "lo ha conseguido" y "cada nota suena llena de sangre, oscuridad y dolor".

El director de escena, Robert Carsen, que ya ha hecho en el Real "Diálogo de carmelitas", "Katia Kabanova" y "Salomé", ha subrayado que Gluck consigue en esta tragedia autodestructiva que el dolor tenga un efecto purificador y que eso se transmita al público.

Esta ópera no es, ha destacado el intendente del Real, Gerard Mortier, "de grandes estrellas" sino "un gran ensemble (conjunto) de grandes cantantes", en el que cada uno hace brillar al resto, aunque uno, Plácido, acapare todas las miradas gracias también en parte, ha dicho asombrado el director del teatro, Miguel Muñiz, a una "excelente forma física".

Concha Barrigós

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