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El plan de reinserción de Interior incluye encuentros con víctimas

Las reuniones deberán ser entre los presos y los afectados directos de los atentados. Un "equipo de tratamiento" decidirá la exclusión de los reclusos que durante el programa manifiesten "una actitud contraria" a

IÑIGO ADURIZ

El perdón no será una condición imprescindible para acceder al plan de reinserción para presos terroristas del Ministerio del Interior, ni para que los reclusos de ETA que se acojan al mismo puedan ser acercados a prisiones cercanas a sus domicilios. No lo exigió la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del pasado viernes. Y no lo exige el programa para el desarrollo del plan que ha remitido a los medios esta tarde el departamento que dirige Jorge Fernández Díaz. 

Lo que sí contempla la iniciativa son encuentros entre los terroristas y sus víctimas. Los recoge pero no los considera una exigencia para el acercamiento de los reclusos. Interior señala que "la aceptación del encuentro partirá siempre de la víctima", y que está deberá ser "la directamente perjudicada" por el delito. Del mismo modo, el preso será "el autor material o el cooperador directo" del crimen.  Hasta ahora, los presos que quisieran acceder al tercer grado debían cumplir con este requisito, aunque no debían reunirse con la víctima directamente afectada por su asesinato.

El Ejecutivo entiende estas reuniones como "una parte esencial" del cumplimiento de la pena de los presos porque considera que "puede coadyuvar a conseguir el objetivo resocializador" de la condena. Y porque cree que podrían ayudar a la "reparación moral" de las víctimas. "Podría alcanzar objetivos muy positivos en nuestro sistema de ejecución penal, tanto para la víctima como para los terroristas", concluye. 

El plan, que constituye el único gesto que ha hecho el Gobierno dentro del proceso de paz abierto en Euskadi desde que ETA anunciara el fin definitivo de su actividad armada hace seis meses, no supone un cambio sustancial en la política de dispersión que se mantiene hacia los presos de la banda desde hace dos décadas.

Porque la excepcionalidad se mantiene para los reclusos etarras. Y porque la posibilidad de que puedan ser acercados a cárceles cercanas a sus lugares de origen dependerá, en primer lugar, de su aceptación del plan del Gobierno. Y, en última instancia, de un Equipo de Tratamiento que creará Interior para el desarrollo del programa. Si durante el mismo, dicho grupo evaluara que un interno manifiesta "una actitud contraria a los objetivos de reinserción", podría proponer incluso su expulsión del plan. 

-Plan de inserción de presos (página del Ministerio del Interior)

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