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Posada pide a Amaiur que no equipare "a víctimas y a verdugos"

El Congreso celebra un nuevo homenaje descafeinado a los afectados por el terrorismo de ETA. La coalición independentista se ausenta y el PP amenaza con ilegalizar las marcas electorales de la izquierda abertzale

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'Es el deseo de esta Cámara que con este acto se haga llegar, a todas y cada una de las víctimas del terrorismo, y a todos y cada uno de sus familiares, el afecto, la cercanía y la comprensión de los ciudadanos españoles'. Con estas palabras ha dado comienzo el presidente del Congreso, Jesús Posada, la lectura de la declaración institucional del Parlamento durante el pleno extraordinario celebrado en homenaje de las víctimas de ETA. Un acto que ha quedado descafeinado por ciertas ausencias y por otras polémicas.

Es el tercer año consecutivo que se celebra, pero el primero en el que el tributo tiene lugar después del cese definitivo de la violencia de la banda terrorista. El acto ha estado, sin embargo, lejos de la unidad parlamentaria que caracterizó los de años anteriores. De una parte, la recién llegada Amaiur se ha negado a participar en un homenaje que no recuerda a 'todas las víctimas' del conflicto vasco. Y, de otra, el acto ha estado marcado por un nuevo cuestionamiento del mandato de las urnas por parte del PP. Porque los conservadores han vuelto a amenazar a Bildu y a la propia Amaiur con ilegalizar sus siglas -respaldadas masivamente por los vascos en las últimas citas electorales- por sus críticas a las últimas detenciones de miembros de ETA.

Posada ha afirmado que el acto pretende subrayar 'la inigualable trascendencia que su testimonio, el de las víctimas, tiene y seguirá teniendo para la sociedad española y para nuestra convivencia democrática'. Sin embargo, muchas de las asociaciones excusaron su asistencia al Parlamento -que ha reunido a diputados y a senadores- en protesta por su rechazo a la legalización de Sortu por parte del Tribunal Constitucional. No obstante, el presidente del Congreso quiso transmitir a todas ellas, la 'gratitud por su ejemplo' y les reafirmó el 'compromiso y adhesión a los valores democráticos' de los representantes públicos.

También hubo un mensaje para la izquierda abertzale. 'Renovemos nuestra condena, radical y sin paliativos, de cualquier acto terrorista o de exaltación o enaltecimiento de los terroristas' emplazaba Posada a todos los diputados presentes, pero también a los siete de Amaiur, que estaban ausentes del hemiciclo. Y añadía, además, una coletilla: 'Rechacemos cualquier intento de equiparación moral o política entre las víctimas y sus verdugos'.

 La fecha, el 27 de junio, fue elegida por los diferentes partidos políticos representandos en el Congreso en 2010, porque coincide con el día en el que ETA, en 1960, asesinó a la bebé Begoña Urroz, considerada la primera víctima de la organización terrorista. Unos términos que no han convencido a Amaiur, que tan sólo acumula seis meses de experiencia parlamentaria tras obtener representación en la Cámara Baja, por primera vez, en las elecciones del pasado 20 de noviembre.

 'Abogamos por integrar a todas las víctimas en ese reconocimiento', afirmó ayer el portavoz de la coalición independentista Xabier Mikel Errekondo, en los pasillos del Congreso. Posteriormente, fuentes de Amaiur lamentaron que se trate de un tributo 'parcial' que 'no aúne a todas las víctimas del conflicto vasco'. Por esta razón, la formación vasca ha decidido convocar su propio acto de homenaje. Ha sido lejos de la Cámara Baja. Sus diez parlamentarios -siete diputados y tres senadores- han presidido el tributo bajo el árbol de Gernika, donde han leído un manifiesto y guardarán un minuto de silencio.

El programa ha sido similar en el acto del Congreso, al que además de diputados y senadores, han asistido representantes de la Ertzaintza, de las fuerzas armadas, así como diferentes autoridades políticas como la presidenta de Castilla-La Mancha y número dos del PP, María Dolores de Cospedal, el secretario general de los socialistas madrileños y también senador, Tomás Gómez, o la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. 

El PP no se ha extrañado de la ausencia de la coalición independentista. El portavoz parlamentario de los conservadores, Alfonso Alonso, aseguró el martes que prefiere que Amaiur no esté en el acto porque, ha dicho, su presencia sería 'desagradable'. Los conservadores ven, además, nuevos argumentos para pedir su ilegalización. Pero también la de Bildu, marca que conforman EA, Alternatiba y la izquierda abertzale, y que gobierna numerosos ayuntamientos vascos, así como la Diputación de Gipuzkoa.

Las dudas sobre la legalidad de ambas siglas ya las había puesto encima de la mesa el lunes el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, después de conocer que el Ayuntamiento de San Sebastián (Bildu) había subvencionado un documental sobre la situación de los presos de ETA y de sus familias. Pero, este martes, las pretensiones del Ejecutivo las perfiló Alfonso Alonso, que ha asegurado que 'ha empezado a avanzar el contador' de la ilegalización, después de que Errekondo criticara las últimas detenciones de supuestos miembros de ETA.

Fuentes de Amaiur han explicado que la estrategia del PP no es más que 'una cortina de humo' para que no se hable de la situación económica. 'El ministro del Interior planteó la ilegalización el mismo día en el que el Gobierno solicitó el rescate de la banca', han advertido esas fuentes. Y, además, han denunciado que el cuestionamiento de la legalidad de la izquierda abertzale 'demuestra las debilidades del Estado', ya que 'no es la primera vez que Amaiur critica unas detenciones' y afirma 'que no ayudan a la solución del conflicto', pero sí es la primera ocasión en la que los conservadores piden su ilegalización por esa razón.