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El PP prioriza el caso 'Faisán' sobre el paro en su control al Gobierno

Convierten los asuntos relacionados con la corrupción en el eje de sus preguntas al Ejecutivo en el Parlamento

MIGUEL ÁNGEL MARFULL

Cada sesión de control al Gobierno es un termómetro parlamentario. Las preguntas que selecciona la oposición y responde el Gobierno constituyen una suerte de menú degustación están limitadas a cinco minutos de duración de las preocupaciones que ocupan en cada momento a la oposición.

En un sistema no exento de teatralidad, la sesión de control añade así grados a la temperatura política, volumen a lo desapercibido y pintura nueva a materias oxidadas. Las preguntas elegidas por el PP en los últimos meses son una muestra representativa. A lo largo de este año, el primer partido de la oposición ha planteado más cuestiones sobre el fraude de las prejubilaciones falsas detectado en Andalucía o el caso Faisán que sobre el empleo.

Las referencias a la corrupción centran 20 preguntas del PP frente a 4 de empleo

La proporción es muy desigual. En los dos últimos plenos de control, celebrados los días 16 y 22 de febrero, el PP no planteó al Gobierno pregunta alguna relacionada con el empleo ni el paro el principal problema para el 82,4% de los españoles, según el CIS y formuló cuatro en cada sesión relacionadas con la crisis argumento que se reservan el líder del PP, Mariano Rajoy, y su portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría.

En su lugar, el PP, que dispone de un cupo de diez preguntas semanales, formuló tres una de ellas, aplazada sobre el fraude de los ERE, otras tres sobre el chivatazo a ETA en el bar Faisán en mayo de 2006, una sobre el caso Mercasevilla y otra sobre la causa abierta en Melilla por un presunto fraude en el voto por correo en las elecciones de 2008, en la que hay 27 imputados, entre ellos los líderes del PSOE local y del partido Coalición por Melilla (CpM), Dionisio Muñoz y Mustafá Aberchán.

El partido de Rajoy ha hecho de Rubalcaba y Chaves su diana preferente

Así, un repaso al Diario de Sesiones permite concluir que el PP han formulado al Gobierno en 2011 tantas preguntas 20 en total sobre distintos casos de corrupción que los conservadores cargan sobre el PSOE, como sobre las materias de actuación del Gobierno.

El PP ha interrogado al Ejecutivo sobre economía en 12 ocasiones, sobre empleo en cuatro y una sola vez sobre política exterior, social, seguridad y defensa. Capítulos como educación, sanidad o cultura permanecen aún sin estrenar en la acción de control del partido mayoritario de la oposición en 2011.

"El PP tiene una ansiedad electoral que es un escándalo. Las sesiones de control son una muestra más, porque es verdad que los primeros problemas del país tienen la economía y el desempleo como eje y, sin embargo, no paran de preguntar sobre el Faisán", apunta Eduardo Madina, secretario general del Grupo Socialista en el Congreso.

En 2011 no han realizado ninguna pregunta oral sobre educación o sanidad

La ofensiva conservadora tiene dos dianas preferentes: el número dos del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba y el vicepresidente tercero, Manuel Chaves. El futuro del primero como relevo de Zapatero y el pasado del segundo 19 años al frente del Gobierno andaluz son la clave electoral que apunta Madina en un año de urnas en el que el PP acaricia la posibilidad de conquistar Andalucía y que finalizará en las elecciones generales de 2012 con el cabeza de cartel socialista aún por decidir.

La estrategia parlamentaria del PP tiene dos puntos de inflexión. El primero se sitúa en el último pleno de control celebrado en octubre, que supuso el estreno de Rubalcaba en su recién adquirida calidad de hombre fuerte del gabinete de Zapatero.

Ese día, el también titular de Interior hizo frente a la enésima cuestión sobre el caso Faisán, elevada ya al rango del vicepresidente, y a una segunda sobre la actuación de la Policía en relación con el caso Malaya. Ambas cuestiones opacaron una tercera, sobre pensiones, dirigida también al número dos del Gobierno. Sospechas, dos; economía, uno, fue el resultado del encuentro parlamentario en una sesión que marcó tendencia.

El primer pleno de control celebrado en 2011, en la última semana de enero, constituyó el segundo momento clave. Rucabalcaba había sido elevado ya a apuesta firme en las quinielas de la sucesión del PSOE. Y, ya sin complejos, el PP buscó aristas en asuntos desligados de la acción diaria del Gobierno. Seis cuestiones sobre corrupción y aledaños arrollaron a las cuatro que el PP planteó en esa sesión sobre economía sólo una de ellas sobre empleo.

El PP "ha priorizado lo que consideran que es electoralmente interesante", sostiene Madina. "¿Hay un proceso de sustitución en el interés parlamentario por parte del PP de los problemas reales frente a sus intereses electorales? Sin ninguna duda", pregunta y se responde este dirigente socialista.

Su homólogo conservador en el Congreso, José Luis Ayllón, rechazó las reiteradas llamadas de Público para contrastar este análisis que rechazan las fuentes del Grupo Popular consultadas: "El PP siempre ha centrado su control al Gobierno en los problemas que preocupan a los españoles y la economía, la crisis y todos sus efectos es sin duda la prioridad".

De este modo, la formación conservadora desliga su estrategia de cualquier interés electoral centrado en el hipotético futuro de Rubal-caba o en su ambición sobre la comunidad que dirigió Chaves. "El fraude de los expedientes de regulación de empleo denunciado en Andalucía es un asunto eminentemente económico, ya que afecta a la utilización de fondos públicos", rebate el PP para justificar su insistencia en este asunto.

"Cuando hay escándalos que permanecen sin esclarecer por parte del Ejecutivo, como el caso Faisán, forma parte de la obligación de controlar al Gobierno la demanda de explicaciones", argumentan las mismas fuentes al explicar su constante goteo de preguntas sobre esta cuestión, que el PP no ha abandonado en su control al Gobierno desde que Rubalcaba fue convertido en vicepresidente, incluso en su ausencia.

Rubalcaba ha respondido ya en 35 ocasiones ante el pleno del Congreso sobre este asunto y ha atendido 270 preguntas por escrito, pero la curiosidad del partido conservador se mantiene intacta. El PP ha extendido su ofensiva sobre el presunto chivatazo a los titulares de Justicia, Francisco Caamaño, y de Presidencia, Ramón Jáuregui, para mantener viva la cuestión cuando otras obligaciones han justificado la ausencia del número dos del Gobierno en la sesión parlamentaria de control.

El PP "desvía la atención de problemas reales a cuestiones, en muchos casos, ficcionales, como el tema del Faisán, que es una construcción metafísica", concluye Madina para enmarcar esta insistencia de la formación conservadora. "En este asunto ofrecen una doble vara absolutamente incompatible: quieren compartir la fotografía del éxito en materia antiterrorista por un lado y a la vez sembrar dudas sobre la misma política antiterrorista".

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