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El PP resucita el atentado de la T4 para atacar a Zapatero con la crisis

El presidente reprocha a la derecha que utilice el terrorismo y reivindica la política económica y fiscal de su Gobierno

ALICIA GUTIÉRREZ

"El atentado de la T4 empezó siendo para ustedes un accidente. La negociación con ETA era un proceso de paz. La crisis económica era una desaceleración". Fue así, resucitando el atentado del aeropuerto de Barajas dos muertos, el fin de la tregua de ETA, como Pío García Escudero, portavoz del PP en el Senado, se lanzó ayer al degüello contra Zapatero por su política económica. El presidente recogió el guante: "Muy mal anda de argumentos cuando tiene que recurrir al atentado de la T4. ¡Qué mal estilo!", espetó contrariado por la decisión del PP de usar el terrorismo como materia para analogías con la crisis.

La intervención del portavoz conservador en la primera sesión de control al Gobierno en la Cámara Alta podría haber dado el tono del debate. Pero Zapatero marcó el suyo. En un momento en que la ayuda para parados sin subsidio y la anunciada subida de impuestos ha colocado al Ejecutivo bajo una lluvia de fuego enemigo y amigo, el presidente reivindicó una por una las medidas económicas adoptadas bajo su mando. E invirtió la carga de la prueba en el debate: fue el PP, no el PSOE, el que aumentó la presión fiscal, remarcó. Los impuestos, sentenció poniendo por testigo a la UE, están hoy "por debajo" de cuando Aznar salió del Gobierno. "Estaban en el 34,5% en relación al PIB y ahora están en el 32,8%", precisó.

"Hay una mayoría de ciudadanos solidaria dispuesta a hacer un pequeño esfuerzo", un esfuerzo "moderado", definió antes de dirigir una pregunta retórica a su oponente: "¿Saben por qué les suena tan extraño? Porque no saben nada de solidaridad y nunca han hecho una política de solidaridad". La subida, repitió, será, "en una parte, temporal".

"¡Qué mal estilo!", espetó el presidente a Escudero tras su alusión a ETA

Previamente, García Escudero había tenido tiempo de acusar a Zapatero de lanzar "la mayor subida de impuestos de la democracia", que no servirá para crear empleo sino para tapar "el boquete" de los gastos, dijo. "Esto no es ser Robin Hood sino el sheriff de Nottingham", clamó tras soltar un "¡vaya espectáculo!" por la indefinición respecto a qué tributos se verán afectados por la reforma. "Hasta en su propio partido pierden la confianza en usted", remató. Con la imagen de Solbes flotando en la frase, los senadores del PP jalearon a su jefe.

El portavoz conservador se esforzó en remachar que el PP no pretende recortar el gasto social ni las pensiones. En un momento del discurso, llegó a sostener que la austeridad que preconiza su partido es esta: "Eliminar ministerios superfluos, las legiones de asesores y tanta publicidad, tanta propaganda que a usted le gusta".

"Esto no es Robin Hood sino el Sheriff de Nottingham", replicó Escudero

Zapatero no desveló tampoco ayer qué teclas exactas pulsará la anunciada reforma fiscal. El presidente dedicó su tiempo a lanzar contra el PP un rosario de datos en defensa de su política económica. Y no dejó traslucir ni un gramo de autocrítica, arrepentimiento o duda. Todo lo contrario, recordó con orgullo en la voz, no sólo medidas aplaudidas desde la izquierda, como las ayudas al alquiler o a familias con dependientes, sino otras más controvertidas. "Se ha eliminado el impuesto de patrimonio, que penalizaba el ahorro. Y ustedes no lo tocaron. Ni el de sociedades", acusó a la oposición desde su escaño de presidente. "Quienes cobran el salario mínimo prosiguió saben que han recuperado poder adquisitivo y que con ustedes lo perdían".

Fue ahí, al cierre de su intervención y mientras la bancada socialista se ponía en pie de forma que la ovación no pasara inadvertida, cuando los conservadores cerraron el círculo de las metáforas sangrientas: enarbolando carpetas y folios blancos, los senadores del PP pidieron la oreja de Zapatero. El bullir de papelería terminó cuando el presidente de la Cámara, Javier Rojo, recordó a los taurinos que aquello era el Senado.

 

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