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El PP vota contra sí mismo en el blindaje del Concierto vasco

Los conservadores habían apoyado la iniciativa en el Parlamento de Vitoria // Sus tres diputados por Euskadi en el Congreso optaron por ausentarse del Pleno como señal de protesta

LUIS CALVO

La toma en consideración del llamado blindaje del concierto vasco retrató ayer en el Congreso de los Diputados a un PP incapaz de mantener una sola voz en Madrid y en Euskadi. El principal partido de la oposición fue una fuerza dividida, con dos almas irreconciliables tratando de parecer la misma. Por un lado, el PP vasco, partícipe e impulsor del proyecto de ley que se debatía y, por otro, el nacional, aferrado a la lucha sin cuartel contra todo aquello sospechoso de beneficiar a los nacionalismos.

De nada sirvieron los argumentos del conservador Antonio Damborenea, uno de los tres representantes vascos que defendieron la propuesta. La escasa treintena de diputados del PP que escucharon su intervención le despidieron con aplausos pero sin variar un ápice su postura. Tampoco hizo demasiado efecto la amenaza del PP vasco de retirar durante la votación a sus tres diputados para hacer constar su discrepancia.

Hasta unos minutos antes de la votación, los conservadores titubearon entre el rechazo o la abstención en lo que reconocieron era 'una posición difícil', pero al final optaron por marcar su posición sin medias tintas. Sólo Rosa Díez compartió con ellos el voto en contra. Tal y como habían prometido, Ignacio Astarloa, José Eugenio Azpiroz y el presidente del PP alavés, Alfonso Alonso, se ausentaron de la votación. 'Nosotros tenemos unas convicciones en política que no podemos superar y no se nos puede pedir que votemos en contra de las mismas', había explicado Alonso unos minutos antes en los pasillos del Congreso.

Los argumentos del PP ni siquiera entraron en el fondo de la cuestión. Su portavoz, Arturo García Tizón, recuperó el argumento del chantaje vasco para alzarse como valedor del proyecto. Según él, los conservadores no pueden apoyar la propuesta después de que el PNV la haya vinculado a respaldar 'unos presupuestos imposibles para un momento tan difícil como el que vivimos'.

Aunque no aclaró si apoyarían la propuesta sin la coincidencia temporal con las cuentas del Estado, el diputado apeló a un consenso aún mayor que minutos antes había esgrimido su compañero de partido en Euskadi. A su juicio, independientemente de la opinión del Parlamento vasco, el proyecto debería haber llegado pactado por las direcciones nacionales de PP y PSOE.

Los argumentos provocaron la réplica de todo el arco parlamentario. Uno tras otro, los portavoces recriminaron al PP que se escondiera tras 'excusas'. Quizá el más claro fue el portavoz adjunto del PNV, Aitor Esteban. '¿Si coincidiera con los Presupuestos una moción para reforzar el papel del Estado tampoco la apoyarían?', preguntó a la bancada conservadora.

El voto a favor del PSOE allana, además, el camino hacia la aprobación de los Presupuestos. Aunque el PNV mantiene cierta distancia hasta firmar un compromiso definitivo, cualquier otro resultado en la toma de consideración del blindaje habría hundido por completo las negociaciones. Sin embargo, la satisfacción del PNV era moderada. Lo que arrancó desde el Parlamento vasco con un consenso casi total, ha perdido en su primer paso a uno de sus firmantes. Y queda por delante todo el trámite.

 

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