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Praga promete ratificar Lisboa antes de 2010

La firma del tratado es sólo una cuestión de tiempo según el primer ministro checo

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Al presidente de turno de la Unión Europea, el sueco Friedrik Reinfeldt, nadie le coge el teléfono desde el emblemático Castillo de Praga. Según aseguró ayer Reinfeldt, resignado, la incomunicación es literal. En el palacio donde tiene su oficina el presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, pocos quieren escuchar las presiones que se han ido amplificando desde que el pasado viernes Irlanda dijese al Tratado de Lisboa.

Tras el respaldo irlandés, sólo faltan las imprescindibles ratificaciones de la República Checa y Polonia para que la reforma institucional de la UE entre en vigor.

Reinfeldt lamentó ayer en Bruselas que Klaus, que se autodenomina 'disidente europeo', se niegue a firmar el texto. Así se lo trasladó a Jan Fischer, el primer ministro checo. Fischer, que sí defiende el tratado, aseguró que 'todo está listo para que la ratificación se termine antes del final de este año'. Para entonces, el recurso ante el Tribunal Constitucional que mantienen 18 senadores leales a Klaus podría confirmar la coherencia del Tratado de Lisboa con la legislación nacional.

Según Fischer, 'no hay razón para la ansiedad en Europa. En la República Checa la cuestión no es o no, sino 'cuándo'.

Diciembre es demasiado tarde para Bruselas. Este mes expira la legislatura para la Comisión Europea y el jefe de la diplomacia y los 27 temen el vacío de la inestabilidad institucional, sobre todo en tiempos de crisis.

Sólo la decisión de no admitir a trámite el recurso, que podría tomar el Constitucional checo en los próximos días, mantiene viva la esperanza de una renovación de cargos europeos en las próximas semanas.

Si el Constitucional rechaza analizar el recurso, Bruselas confía en que Klaus se de por vencido. No en vano, tras el irlandés, el presidente checo ha basado su oposición al texto en el respeto a la Justicia checa. 'Nos adentramos en terreno desconocido', amenazó Reinfeldt, consciente de que su presidencia semestral de la UE puede fracasar por la terquedad de Klaus.

En las últimas semanas, Klaus se ha quedado solo. Tras la victoria del en el referéndum irlandés, David Cameron, líder del Partido Conservador británico, desechó la idea de convocar una consulta sobre el tratado en el Reino Unido si se convierte en primer ministro en primavera, en el caso de que haya sido ratificado por el resto de países miembros. Por su parte, el presidente polaco, Lech Kaczynski, ha anunciado que firmará el texto en los próximos días.

 

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