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"Prefiero el desastre a la mediocridad"

Después de 42 años dedicado al flamenco, Enrique Morente publica por primera vez un disco en directo, con temas que están grabados "sin peinar, ni maquillar"

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Quizá sea el mejor disco flamenco editado en esta primera década del siglo XXI. Así de rotundo es este disco del artista destilado en vivo, Morente. Flamenco en directo (Universal), que llegará a las tiendas el próximo 24 de noviembre, con tremendo punto casual. Si las esencias de Enrique Morente vinieran en frasco, este álbum contendría el perfume para escuchar flamenco al desnudo.

Nueve cantes en formato clásico, voz y guitarra, y dos versiones en estudio de unas fenomenales nanas en las que intervienen los hijos, Estrella, Soleá y Enrique. Lo escogido por Morente de su historia más o menos reciente es un candente trozo de vida, desde la malagueña Como sale de ti, grabada con un simple y estupendo cassette en Cádiz en 1992, hasta la Soleá del Pilarico, grabada en 2003. En las guitarras están Juan y Pepe Habichuela, Rafael Riqueni y David

El arte se le supone, pero la calidad técnica de las grabaciones no dejaba tanto donde elegir. 'Quería explica Morente a este periódico que el primer disco mío en vivo tuviera un mínimo de dignidad. Más adelante sacaré chapuzas de sonido y les llamaré retales. Los temas de este disco están grabados en una pista. Grabar con una mesa de sonido... eso es otra parafernalia. Hasta me peino si sé que es una producción organizada, vamos, me tiño el pelo, me pongo unos tacones más altos. La expresión es otra. Lo bueno que tienen estos temas es que están sin peinar, sin maquillar'. Pepe Habichuela, con su voz grave y de mando, sentencia: 'Está muy bonito y muy caliente: ha salío lo que ha salío'.

'Está muy bonito y muy caliente: ha salío lo que ha salío'

Enrique y Pepe son granadinos, pero se conocieron en Madrid, en una época que conviene recordar: los tablaos de la capital en los años sesenta del siglo pasado. A unas calles estaban unos de otros. Cada tablao era para el flamenco una constelación de arte. Morente expresa su agradecimiento. 'A los tablaos le debemos media vida. Nosotros empezamos en una época en que, por ejemplo, en el tablao Zambra estaban Fernanda y Bernarda de Utrera, Rafael Romero El Gallina, Juanito Varea, Pericón de Cádiz, Manolo Vargas, Pepe El Culata, Perico el del Lunar; y en Las Brujas estaban Manolo Sanlúcar, Pepe Habichuela, Terremoto, El Sernita, La Paquera Y en Torres Bermejas estaba Camarón de la Isla La Biblia en verso. Lo que allí se fraguó ha sido decisivo para el flamenco. Los tablaos fueron nuestra Universidad', recuerda Morente.

Pepe Habichuela también apunta sobre aquello: 'Enrique y yo hemos vivido momentos con figuras máximas. Al terminar de trabajar en el tablao, por las noches, nos juntábamos a cantar, tocar y tomar copas en las ventas. Antes no había cedés y se aprendía así. Había una caterva de artistas de todas partes de España con un nivel altísimo'.

En estas soberbias grabaciones en vivo tuvo que enfrentar Morente sus miedos de artista: 'Soy muy cobarde para actuar y empecé en Madrid, gracias a Rabel Romero, que me llevó a trabajar a las Cuevas de Nemesio. El director artístico se llamaba Jesús y era albañil y un señor muy buena persona. De buenas a primeras, ese señor me probó y me colocó en aquel local tan bonito, una copia de las cuevas del Sacromonte'.

De aquel tablao chico, Morente pasó a los grandes, a los teatros, a los auditorios del pop y del rock. Pero el pasmo escénico es el mismo. 'Siempre he sido muy miedoso para el escenario. Soy cantaor por destino, seguramente habría dado más en otra faceta. Yo iba andando por la calle y me gustaba cantar, pero atravesar ese shock que es ponerte delante del público, me ponía de infarto. Esto sigue sucediendo pero ahora controlo'.

'Miguel Hernández fue un justiciero, un defensor de las libertades'

La ironía y la paradoja van de la mano en este artista que huye de cualquier tipo de pedantería y boato. 'Me ha ayudado mucho darme cuenta de que soy un cantaor sin identidad. No sé de dónde viene mi cante. Mi madre cantaba pero no era cantaora. No sé, tendría que irme a Argentina, a ver si allí alguien puede venderme un par de carnés de cantaor. No tengo identidad y esto me habrá quitado muchas cosas, pero me ha dado la libertad'.

El cantaor, que hoy es espejo de los que vienen detrás, afirma que es importante recuperar el sentido original de algunos términos: 'Me considero un buen aficionao, que es una palabra que se ha perdido. Los cantaores viejos decían: El muchacho tiene sentido y es muy buen aficionao. En aquella época ser muy buen aficionao era un galardón, no todo el mundo se lo merecía'.

La poesía es importante. Morente es poeta. Prácticamente todas las letras que hay en este disco son suyas o son populares. A la poesía llegó por la obra de Miguel Hernández. 'Siempre me ha acompañado y me acompaña en el camino. A Miguel Hernández le debo haber tomado conciencia de muchas injusticias. Miguel Hernández fue un justiciero, un defensor de las libertades. Con él me aficioné a la poesía y a la defensa delos derechos'.

Morente. Flamenco en directo se abre y se cierra con versiones del tema Nanas de Oriente. Enrique se aferra a su tiempo, entre el horror y la dulzura y la ternura de cada momento. De la intervención de sus tres hijos en las nanas, dice: 'Sin los niños, sin Soleá, Estrella y el Kiki, si solamente hubiera estado yo, la nana habría sido bastante aburrida, con un contrabajo al final, un poema de León Felipe tremendo, hablando del tiempo y de las malas ideas que tienen las manecillas del reloj No quería terminar de una forma festera. Estas nanas son para los miles de niños que mueren diariamente de hambre, por la guerra No quería poner un título agresivo ni demagógico. Nanas de Oriente habla de eso. Estas nanas son para las madres y los niños que salen todos los días en los noticiarios con las caras llenas de moscas'.

En el flamenco se le llama duende. En otras músicas son otros los términos. Nada está sentenciado ni puede ser previsto de antemano en la música con nombre propio. Para Morente, 'el flamenco es una improvisación continua y más como somos nosotros. A mí me gustaría no tener que improvisar muchas veces... pero o improviso o voy preso. Prefiero el desastre a la mediocridad'.

'El que está en el patio de butacas tiene que llevar las orejas naturales'

Dice que aguantar una hora y media entera al nivel que buscan y quieren es muy difícil, que con alcanzar en algunos momentos el nivel que nos exigimos 'ya sabemos que el público nos va a entender'. 'Se puede forzar la marcha, pero con control', apunta. 'El que está en el patio de butacas tiene que llevar las orejas naturales, que no sean de goma ni prestadas', dice con mucha ironía el músico.

Anda el maestro meditabundo porque alguien le ha echado una sombra al hombro. 'La luna no está todos los días igual. Estoy un poco preocupado con esto ahora, porque un tipo me ha dicho que tuviera cuidado con la luna. Me veía lunático. Me dice que salgo a la calle por las noches cuando hay luna llena. La luna manda en las cabezas'.

Volviendo al tema de las paradojas, estamos charlando en Rock Palace, unos locales de ensayo instalados en el madrileño barrio de Delicias. En las paredes hay fotos de Iggy Pop y Metallica, camisetas de Iron Maiden y AC/DC, una Harley Davison de bolsillo, trapo negro, cuero y calaveras. Rodeado por sus músicos y por su familia, que también han venido al ensayo. El iluminado flamenco de Omega aquí se encuentra a gusto.

'Estamos en un espacio del rock. Hace muchos años que vengo a ensayar aquí y me gusta', reconoce el maestro, porque encuentra 'ambiente de marcha, rockero'. 'Me pongo las botas vaqueras y los blue jeans para cantar por malagueñas. Te vas a otros espacios donde no haya un micrófono tan bien colocadito para la guitarrade Pepe Habichuela y sales con las uñas partidas y medio pescuezo menos, hablando ronco'. Todo sea por la uñas y el pescuezo.

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