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El presidente del SPD lucha por su credibilidad y la de su partido

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El presidente del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Kurt Beck, volvió a asumir hoy sus funciones, tras dos semanas de baja por enfermedad, para empezar a luchar por restablecer su credibilidad y la de su agrupación, afectada por los intentos de aproximación a la formación La Izquierda.

Beck presidió la reunión semanal de la cúpula del SPD y luego ofreció una rueda de prensa, que se convirtió en un acto multitudinario con una inusual presencia masiva de medios de comunicación.

"Me alegra estar otra vez con ustedes; si la voz no es tan vigorosa como normalmente, les ruego que no lo interpreten como una muestra de debilidad política", dijo Beck, antes de empezar su comparecencia con una declaración de más de veinte minutos en la que intentó hacer una aproximación al desarrollo de las últimas dos semanas.

Admitió que la estrategia inicial del SPD ante La Izquierda, dirigida a aislar a esa agrupación y mantenerla fuera de los parlamentos regionales en el oeste de Alemania, había fracasado.

El ingreso de La Izquierda en los parlamentos de Hesse, Baja Sajonia y Hamburgo obliga, según Beck, a admitir que tendrá que confrontarse programáticamente con esa agrupación y que esa labor no será a corto plazo.

En el plano federal, Beck volvió a descartar todo tipo de alianza con La Izquierda, al considerar que hay diferencias irreconciliables con ese partido tanto en política exterior y de seguridad como en política social.

Esa afirmación fue recibida con escepticismo entre los periodistas, como se vio en la ronda de preguntas, en la que Beck varias veces tuvo que tratar de explicar porqué la opinión pública debía creer que el SPD no pactará con La Izquierda a nivel federal, después de lo ocurrido en el estado federado de Hesse.

En Hesse, la candidata del SPD, Andrea Ypsilanti, repitió durante la campaña electoral que no cooperaría en modo alguno con La Izquierda, para luego, ante los resultados de los comicios, plantearse la posibilidad de ser designada como jefa de Gobierno con los votos de esa agrupación, aunque sin constituir una coalición formal.

El plan, bendecido por Beck antes de caer enfermo con una infección gripal, sólo fracasó debido a la rebelión de una diputada socialdemócrata, Dagmar Metzger, quien anunció que se negaría a apoyar a Ypsilanti si ésta recurría a los votos de La Izquierda para ser elegida.

El desenlace no sólo dejó al SPD, a Ypsilanti y a Beck ante la acusación de haber roto una promesa electoral, sino que, además, hizo caer sobre la cúpula de la agrupación la sospecha de no tener bajo control a sus propios miembros.

Algunas encuestas muestran un SPD en caída en picado, por debajo del 25 por ciento en intención de voto, y a un Kurt Beck con la reputación dañada, no sólo por la pérdida de credibilidad, sino también por las dificultades que tiene a la hora de imponer sus puntos de vista en el partido.

Mientras el SPD fracasa en la búsqueda de nuevas fórmulas para lograr mayorías parlamentarias -necesarias ante la perspectiva de parlamentos de cinco partidos y no de cuatro, como era habitual hasta ahora- su principal rival, la Unión Cristianodemócrata (CDU), se ha aventurado en Hamburgo en tierra inédita.

En la ciudad estado, la CDU está buscando una novedosa coalición con Los Verdes, tradicionalmente socios naturales de los socialdemócratas.

Beck comentó hoy las negociaciones de coalición en Hamburgo diciendo que el experimento verde y negro, como se le conoce, le parecía "en orden", lo que produjo risas entre los periodistas.

"Lo digo en serio, siempre he estado en contra de los frentes cerrados y no puedo ahora criticar que otros partidos muestren flexibilidad", respondió Beck ante las risas, para luego manifestar su esperanza en que el Partido Liberal (FDP), socio natural de la CDU, también entre en un proceso de reflexión.

El FDP, sin embargo, se ha convertido en los últimos años en una agrupación cuya identidad se basa, ante todo, en la crítica al ideario socialdemócrata y sus líderes se niegan incluso a mantener sondeos con el SPD para analizar la posibilidad de un acuerdo tripartito con Los Verdes.