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Presión creciente para gravar los grandes flujos financieros

Una docena de países, entre ellos España, quiere que en 2010 se ponga en marcha una variante de la tasa Tobin sobre los movimientos especulativos

 

ANDRÉS PÉREZ

Un grupo de doce países, liderado por Francia y en el que también figura España, está presionando en las instancias internacionales, desde la ONU al Fondo Monetario Internacional (FMI), para lograr instaurar este año una tasa sobre los movimientos de capitales, cuya recaudación irá a la lucha contra la pobreza y otros proyectos. Se trata de un proyecto para gravar los capitales especulativos, que recuerda de lejos la célebre tasa Tobin, y que trataría de contrarrestar en la opinión pública el malestar por la ingente cantidad de millones dedicados por los países a salvar la banca en la crisis financiera.

En la punta de este movimiento aparecen los máximos mandatarios francés y británico, Nicolás Sarkozy y Gordon Brown, que, en los primeros días del pasado diciembre, se declararon partidarios de la idea de encontrar "financiaciones innovadoras que deberán tomar el relevo de los créditos públicos en los próximos tres años". El presidente francés adelantó la idea de "una tasa muy baja, pero mundial" a las operaciones financieras, y el primer ministro británico añadió incluso la idea de imponer un impuesto al fuelóleo de los buques mercantes.

Una tasa del 0,005% sobre títulos mobiliarios rentaría 25.000

El ministro galo de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, puso el año pasado en marcha un grupo de trabajo para avanzar en este proyecto que ahora se llama públicamente "financiaciones innovadoras", y que es la prioridad política del momento para Francia.

París organizó en mayo pasado una primera conferencia sobre este asunto y el 22 de octubre logró mandato de otros once países (Austria, Bélgica, Brasil, Chile, Alemania, Italia, Japón, Noruega, España, Senegal y Reino Unido) para avanzar en el proyecto. Un grupo de economistas de alto nivel trabaja ya sobre las propuestas técnicas de posibles tasas a los movimientos de capital. Este mes de enero estará listo un informe preliminar, y en mayo de 2010 se espera tener el documento definitivo.

Momento clave

El dinero se destinaría a luchar contra la pobreza y el cambio climático

Los franceses están haciendo todo lo posible para que el FMI que también ha recibido, de la UE y del G-20, un mandato para debatir la imposición sobre los flujos financieros no acabe monopolizándolo para bloquearlo y condenarlo al olvido. Según indicaron a Público fuentes francesas conocedoras de las negociaciones, "el momento clave fue octubre pasado, cuando dieron su respaldo el Reino Unido y Japón". Luego entró en juego "el respaldo total del presidente Sarkozy a la iniciativa Kouchner, cosa que no era del todo cierto hace sólo seis meses". Ahora, según esta fuente, también China ha manifestado su posición favorable y EEUU, aunque "expresa ciertas reservas", no habría retomado su oposición frontal, clásica desde hace treinta años, al proyecto de una fiscalidad internacional que, de una forma u otra, venga a gravar los movimientos especulativos de capitales.

Para lograr "seguir alcanzando un consenso con suficiente superficie internacional", dicen las fuentes francesas, la comisión de expertos está trabajando sobre una tasa del 0,005% a las transacciones financieras, que aportaría unos 35.000 millones de dólares anuales (unos 25.000 millones de euros).

Pobreza y clima

La suma sería destinada luego a las prioridades que se definan. Inicialmente se pensaba sobre todo en la lucha contra la extrema pobreza, dentro de los Objetivos del Milenio de la ONU. Tras el fracaso de la negociación climática en Coppenhague, se plantea también destinar sumas a la reconversión energética de los países más pobres y a paliar los efectos del calentamiento.

En su momento, la tasa pensada por el Nobel James Tobin, completada luego por el profesor Paul-Berndt Spanh, se centraban ante todo en gravar los cambios de divisas, efectuados de forma masiva por operadores especulativos y por filiales de multinacionales entre sí. No es el camino que está siguiendo ahora el grupo de expertos. Según las fuentes consultadas por Público, se trataría más bien de avanzar hacia una futura tasa del 0,005% sobre cada transacción "con títulos mobiliarios".

Quedaría por definir qué van a entender por "títulos mobiliarios" los países asociados al proyecto: sólo acciones, bonos y obligaciones, o también todos los productos derivados inventados por la ingeniería financiera y las opciones de compras a futuro sobre energía, materias primas, alimentos o, incluso, las cotizaciones sobre las emisiones de CO2.