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El primer adiós entre los fundadores del ‘zapaterismo’

Jordi Sevilla renunció ayer a su escaño, tras nueve años como diputado, para dedicarse a la actividad privada

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La renuncia de Jordi Sevilla al escaño de diputado que ocupaba desde hace nueve años, formalizada ayer por el ex ministro de Administraciones Públicas, representa la primera deserción de relieve que se produce en las filas del zapaterismo desde que el PSOE recuperó el poder en 2004 y simboliza el desencanto de algunos sectores socialistas.

Sevilla pertenece al núcleo de fundadores de Nueva Vía, el grupo que en 2000 aupó al liderazgo del PSOE a José Luis Rodríguez Zapatero, aunque nunca ha llegado a formar parte de su círculo más próximo. Tras la dimisión de Joaquín

Almunia como secretario general, colaboró inicialmente con la candidatura de Rosa Díez, pero se desvinculó rápidamente de esta opción para sumarse a Nueva Vía, antes de que Zapatero diera el paso de postularse como candidato del colectivo que surgió del Grupo Parlamentario Socialista.

El ex ministro justificó en su blog como 'una opción estrictamente personal, largamente madurada', la decisión de iniciar una nueva etapa profesional en el sector privado, pero su marcha es el colofón a un largo historial de divergencias con Zapatero, que en más de una ocasión ha expresado públicamente.

Esas diferencias quedan resumidas en un párrafo del texto con el que, bajo el título Punto y aparte, se despidió ayer: 'Creo más en el proyecto social que en el poder, en las reglas conocidas que en la discrecionalidad, en los equipos que en las individualidades. Me interesa el estar para hacer antes que el estar para ser'.

Tras su elección como secretario general, Zapatero lo incluyó en la Ejecutiva federal como secretario de Política Económica, pero luego encomendó la elaboración del programa para las elecciones de 2004 a Miguel Sebastián, que ni formaba parte de la dirección ni era militante del partido. Sevilla se negó entonces a ser ponente en la conferencia que aprobó el programa y expresó abiertamente sus discrepancias con algunos de sus contenidos, a pesar de lo cual Zapatero se comprometió a nombrarle ministro.

El presidente cumplió su palabra y, tras el triunfo electoral del 14-M, lo nombró ministro de Administraciones Públicas, pero lo marginó en la negociación del Estatut de Catalunya y prescindió de él en su segunda remodelación ministerial, en julio de 2007. Entonces lo señaló públicamente como futuro líder del PSOE valenciano, pero el ex ministro no encontró el apoyo de Ferraz y renunció a dar esta batalla.

En las últimas elecciones generales encabezó la lista del PSOE por Castellón, pero no fue tenido en cuenta para ningún puesto de responsabilidad, aunque a última hora asumió la Presidencia de la Comisión no permanente del Congreso para el Estudio del Cambio Climático. Pese a que en altas instancias socialistas se manejó su nombre para presidir la Confederación de Cajas de Ahorros, esta oferta nunca se llegó a concretar oficialmente.

Tras cumplir -en julio- los dos años de incompatibilidad regulados por una ley que él mismo impulsó, Jordi Sevilla trabajará a partir de ahora como senior adviser o consejero especial de la consultora PricewaterhouseCoopers, en proyectos de innovación relacionados con la economía y las Administraciones públicas.

Su fichaje lo concretó la semana pasada y el lunes comunicó su renuncia al escaño al portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso; al presidente de la Cámara, José Bono; a la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, y a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Aunque lo intentó, no pudo hablar personalmente con Zapatero, que estaba de viaje en Suecia.

Sevilla no quiso acompañar su renuncia de juicios políticos y subrayó que sigue 'militando en el PSOE' y a disposición de su partido 'para lo que pueda hacer'. En el texto de despedida de su blog destaca que la posibilidad de incidir en la política 'no se agota en la actuación desde el Gobierno o el Parlamento'. Junto a su nuevo trabajo, mantendrá su colaboración con las fundaciones Alternativas y Ortega y Gasset.

Sevilla le ha tomado la delantera a Pedro Solbes, que confirmó su propósito de dejar el Congreso tras su cese como vicepresidente económico, pero que aún no ha formalizado su baja como parlamentario.

Aunque sus decisiones responden a motivaciones individuales, se da la circunstancia de que Sevilla trabajó como jefe de Gabinete de Solbes entre 1991 y 1996, antes de la irrupción de Zapatero en la escena política nacional. Con su decisión de ayer, Jordi Sevilla cierra una etapa de 25 años dedicado a la función pública y la actividad política.

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