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El primer ministro chino acusa de "hipócritas" al Dalai Lama y a otros causantes de la revuelta

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La creciente inflación en China, que aboca al país a "su año más difícil en lo económico", y las revueltas en el Tíbet fueron hoy los temas principales en la rueda de prensa del primer ministro chino, Wen Jiabao, quien calificó de "hipócrita" al Dalai Lama pero aseguró que Pekín está abierto a dialogar con él.

En la única rueda que el jefe de Gobierno de China da al año, Wen reiteró las duras acusaciones al Dalai Lama y su "camarilla", a quienes culpó de los disturbios de los últimos días en Lhasa, la capital tibetana, y otras zonas del Tíbet y provincias vecinas.

El primer ministro calificó al líder religioso y político tibetano de tener una doble cara, por pregonar el diálogo pacífico y supuestamente fomentar al mismo tiempo actos violentos como los del pasado 14 de marzo, en los que murieron 13 personas según Pekín (más de un centenar, de acuerdo con los independentistas tibetanos).

"No sólo hay que tener en cuenta lo que el Dalai dice sino también lo que hace", aseguró Wen, quien no obstante señaló que la puerta del diálogo entre China y el líder tibetano está abierta "siempre que reconozca al Tíbet y Taiwán como parte de China".

Preguntado por numerosos periodistas extranjeros sobre la situación en el Tíbet, Wen aseguró que las acusaciones del Dalai Lama de "genocidio cultural" en la región "no son más que mentiras" y reiteró la postura china, mantenida desde hace décadas, de que el Tíbet ha logrado progreso y desarrollo gracias al régimen comunista.

Wen también señaló que China considera la posibilidad de invitar a periodistas extranjeros a que viajen al Tíbet próximamente para conocer la realidad de los hechos (actualmente, esa región está vetada a la prensa extranjera).

Y ante las amenazas a un boicot de los JJOO que penden debido a los incidentes del Tíbet, el primer ministro pidió que no se politicen los juegos de agosto, en los que admitió "problemas inevitables" pero aseguró que el país intentará que sean un éxito.

Aunque los graves incidentes chinos en el Tíbet planearon durante toda la rueda de prensa, Wen concedió especial importancia al problema de la inflación y aseguró que la principal tarea del gobierno chino este año será luchar contra ella.

Wen señaló que, en cifras, el objetivo es lograr que este año la inflación no supere el 4,8 por ciento y procurar que el crecimiento económico sea del 8 por ciento.

El año 2008, aseguró el primer ministro, será "el año más complicado" para la economía china a causa de las incertidumbres que viven los mercados internacionales y el propio mercado chino.

Wen se mostró "totalmente convencido" de poder atajar el aumento de los precios -actualmente en cotas del ocho por ciento interanual- aunque reconoció que cumplir a finales de año con el objetivo fijado será una tarea "dura".

Los derechos humanos también tuvieron su espacio, precisamente en el día en que se inicia el juicio contra uno de los más destacados disidentes chinos, Hu Jia, detenido en diciembre por "subversión del orden público" y cuya liberación ha sido exigida por las organizaciones pro derechos humanos internacionales.

Wen aseguró que las acusaciones de falsa de transparencia en ese proceso son "infundadas" y reiteró que China es "un país que se rige por la ley, y que las reformas llevadas a cabo en la legislación están apoyando la independencia de la justicia".

Tampoco faltaron las menciones a Taiwán, cuyo gobierno independentista prepara un referéndum para plantear la entrada de la isla en la ONU.

Wen aseguró que tal referéndum "amenazaría la paz de la región, y también de la zona de Asia-Pacífico a largo plazo", y consideró que negar que la isla forma parte de China "daña los derechos fundamentales de los ciudadanos de ambas partes".

En lo anecdótico, señalar que la rueda de prensa de Wen, única que el jefe de Gobierno da cada año, fue por primera vez emitida en los autobuses de Pekín, donde, sin embargo, no pareció despertar excesivamente el interés de los viajeros.

Wen dio la rueda de prensa acompañado por algunos de los nuevos líderes chinos, entre ellos el recién nombrado viceprimer ministro Li Keqiang, uno de los más firmes candidatos a suceder al presidente chino, Hu Jintao.

La prensa extranjera pidió a Li que participara también en la rueda, ante su destacada proyección política, pero los moderadores declinaron tal posibilidad.

Cabe destacar que el primer ministro pronunció en numerosas ocasiones el eslogan "hay que liberar la mente" (llamando a cambios ideológicos en el Partido Comunista), una frase que podría convertirse en expresión de moda entre los políticos chinos este año, como ha pasado otros años con aforismos lapidarios de Wen.