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Protestas en Barajas por los controles

España identifica a los viajeros procedentes de México

 

DANIEL AYLLÓN

En la puerta 11 de la T-4 del aeropuerto de Barajas (Madrid), los pasajeros del vuelo IBE 6402 procedente de México aireaban ayer sus quejas por las retenciones sanitarias a las que les sometieron tras aterrizar. Algunos perdieron sus conexiones para volar a otro destino y la mayoría no comprendía porqué les habían apartado durante una hora.

"Nos han tenido a todos agrupados junto al control de pasaportes. Si había algún infectado, el riesgo de contagio ha sido muy alto", se quejaba José Ramón, de 60 años, que mantuvo su boca tapada con una mascarilla "por prevención".

«Las mascarillas se acaban a las pocas horas de reponer el almacén»

A la tensión de los que llegaban, se sumó la incertidumbre de los que partían. Tomás Fernández, encargado de la farmacia de la terminal, lleva dos días desbordado por los viajeros con destino a México: "Por segundo día consecutivo, las mascarillas se han acabado a las pocas horas de reponer el almacén". En la puerta de su local, se formaban largas colas de viajeros antes de la salida de los vuelos rumbo al D.F. "La mayoría se marcha sin protección porque no nos quedan existencias. Están muy nerviosos". Los guantes, las batas, los gorros y las cremas de protección también han empezado a escasear en el local.

Además de los pasajeros, el temor se extendió entre los trabajadores. Un chófer de autobús que tenía que trasladar a un grupo de mexicanos al centro de Madrid compró ayer una equipación completa (gorro, guantes, mascarilla y traje) para evitar contagios. "Si llegamos a tener un traje bacteriológico, seguro se lo lleva también", asegura Fernández.

Sólo un pasajero tuvo que acudir a la enfermería de la T-4 con síntomas

Otros servicios como el de información, donde no se creó un protocolo especial, o el de enfermería, estaban más relajados. Hasta ayer por la tarde, Alberto, sevillano de 23 años, era la única persona que había pasado por el centro de asistencia médica de la T-4 con síntomas de gripe. "En el avión nos han dado unas instucciones a seguir en caso de que los sufriésemos", explicó el joven tras regresar de un viaje con tres amigos por la Riviera Maya. "He ido al médico por precaución, pero estábamos a 1.800 kilómetros del brote de la infección y no creo que hayan contagiado. Si me he puesto enfermo, habrá sido por la juerga que nos hemos pegado o el aire acondicionado".

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