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El PSE se juega en Álava la fidelidad del PP

Antonio Basagoiti reconoce que negocia con Patix López la Diputación

GUILLERMO MALAINA

Alava es el territorio histórico del País Vasco con menos población y menor peso económico, pero su valor político resulta incontestable. Esta máxima volverá a ponerse de manifiesto los próximos meses, después de que el PP haya convertido la recuperación de la Diputación alavesa, gobernada por PNV-EA-Aralar desde 2007, en su bandera para que el cambio en Euskadi con la investidura de Patxi López como lehendakari sea "completo".

El PP cree que las elecciones vascas del 1-M le han concedido una segunda oportunidad para gobernar Álava. Si tras los comicios municipales y forales de 2007 la incapacidad del PP y del PSE para llegar a un acuerdo fue una de las razones que puso en bandeja al PNV el poder alavés [pese a ser el tercer partido más votado], los conservadores consideran ahora que la nueva sintonía con los socialistas para dar "estabilidad" al futuro Gobierno vasco de Patxi López debe plasmarse también en Álava con una moción de censura contra la Diputación, que dirige Xabier Agirre (PNV).

Ayer el líser del PP vasco, Antonio Basagoiti, reconoció por primera vez que negocia con Patxi López la Diputación de Álava. "Este es un asunto que estamos llevando el señor López y yo y en los próximos días hablaremos de las conclusiones de nuestras conversaciones". Sin embargo, no quiso dar una fecha concreta. "Yo prefiero no decir un plazo porque quiero ser riguroso y discreto con las conversaciones privadas que mantengo con el señor López", apostilló, informa Íñigo Aduriz.

El PSE mantiene, sin embargo, la incógnita sobre lo que va a hacer. Sus dirigentes sostienen que la reivindicación de Álava es exclusiva del PP y que el futuro de la Diputación es ajeno a su pacto de estabilidad del futuro Ejecutivo de López. Sin embargo, en las seis semanas transcurridas desde las elecciones, los socialistas han soslayado la posibilidad de dar un no rotundo a los conservadores. Resulta evidente que un pacto PSE-PP para desalojar al PNV también del gobierno alavés daría más razones a los nacionalistas para denunciar el "frente constitucionalista", una imagen que los socialistas están empeñados en evitar. Más allá, sin embargo, de esta cuestión, para comprender la complejidad de Álava y las relaciones políticas hay que remontarse a 1999, pues fue el año del "cambio" en este territorio. El PP se hizo con la Diputación y el Ayuntamiento de Vitoria con el apoyo del PSE, tras dos décadas de hegemonía nacionalista.

Sin embargo, aquella entente entre socialistas y conservadores apenas duró hasta 2003, y desde entonces han protagonizado enfrentamientos sonoros. Aquel mismo año, cuando el PNV fue de nuevo la formación más votada en las urnas, el entonces secretario general de los socialistas alaveses y actual presidente del Senado, Javier Rojo, planteó al PP un doble acuerdo para presidir él mismo la Diputación y dejar a los conservadores el Ayuntamiento de Vitoria. El rechazo de estos fue radical, y los socialistas sólo dieron su brazo a torcer tras la intervención de Zapatero, que ordenó apoyar la investidura de Ramón Rabanera y Alfonso Alonso en ambas instituciones "sin nada a cambio".

Ambos dirigentes conservadores recibieron el respaldo de los socialistas, pero en la legislatura hubo de todo menos cordialidad. El PSE llegó a sumarse al PNV, EA y EB la marca de IU en Euskadi para presentar una moción de censura, que prosperó, contra el entonces diputado de Bienestar Social, Enrique Aguirrezábal, mientras que en el Ayuntamiento de Vitoria apoyó remitir a la Fiscalía un informe por un presunto delito de prevaricación contra el ex edil de Urbanismo Jorge Ibarrondo, mano derecha del entonces alcalde, Alfonso Alonso, que está pendiente de resolución.

Paradójicamente, hace tan sólo seis meses, ya en la actual legislatura, el PP vio la ocasión de tomarse la revancha y presentó una querella, también por un presunto delito de prevaricación, contra el actual alcalde socialista, Patxi Lazcoz, relacionado con un concurso público sobre mobiliario urbano. Este caso también está pendiente de resolución.

Las desavenencias entre el PSE y el PP en Álava también tienen como escenario la Caja Vital. Se aliaron para impedir la fusión de la entidad de ahorros alavesa con la BBK y la Kutxa, pero mantienen su enfrentamiento por el control de la misma. En marzo de 2008, el PSE llegó a un acuerdo con el PNV para que el socialista Gregorio Rojo reeditara su cargo como presidente. A cambio, los nacionalistas regresaban a la cúpula de la Vital, ocho años después de que la unión, precisamente, de PP, PSE y la desaparecida Unidad Alavesa les despojara del poder.

Hace sólo cuatro meses, el PP cumplió su amenaza y presentó una demanda judicial para que anule el nombramiento de Gregorio Rojo como presidente de la entidad. En este panorama, el PSE tendrá que pronunciarse sobre si acepta la propuesta del PP o si, de forma definitiva, rechaza desalojar al PNV de la estatégica Diputación alavesa. 

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