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El PSOE achaca la derrota al malestar por la crisis

Juan Fernando López Aguilar asume con la "cara alta" la derrota de su partido

GONZALO LÓPEZ ALBA

No funcionó el espíritu de Magariños, al que el PSOE había apelado a la desesperada en el último día de la campaña. La Demencia socialista, a diferencia de la afición del Estudiantes de baloncesto que nunca abandona a su equipo, no compareció y el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero no logró la remontada. Sufrió su segunda derrota en unas elecciones de ámbito nacional desde que accedió al poder en 2004 en 2007 perdió las municipales por 150.000 votos.

El PSOE, que en los anteriores comicios europeos al rebufo de la victoria del 14-M había obtenido el 43,4% de los votos 2,2 puntos sobre el PP y 25 escaños, se quedó ayer en el 38,5% y con 21 eurodiputados.

La victoria del PP, por 3,7 puntos de ventaja y la propia pérdida de apoyo del PSOE, que vio reducido en casi cinco puntos su porcentaje de apoyo electoral, supone una seria advertencia para Zapatero. No obstante, la dirección socialista confía en que la ventaja del PP se verá reducida al 3% cuando se contabilice el voto emigrante y sus escaños finales serán 23 cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa, al ampliarse con él la representación española en cuatro eurodiputados.

El presidente del Gobierno logró evitar la "paliza" electoral del PP, en gran medida por los "errores no forzados" de la derecha, que puso demasiado alto el listón del éxito algunos de sus dirigentes llegaron a situarlo en 10 puntos de ventaja. Pero la derrota fue clara y se situó en la franja alta de lo que se consideraba "asumible" de antemano.

La dirección socialista albergó hasta mediodía la esperanza de un resultado menos negativo, ya que la encuesta que apuró hasta el último momento del sábado apuntaba a un resultado que podía oscilar entre la derrota por un punto y la victoria por medio. La decepción, por ello, fue mayor.

Leire Pajín, que ha coordinado por primera vez una campaña electoral, fue también la encargada de dar la cara y esbozar los primeros argumentos para defender el resultado. El principal es que todos los partidos que gobiernan en Europa sin distinción de ideología han sido castigados por el electorado y, aun así, el PSOE es "el partido socialista que ha obtenido el mejor resultado" de entre todos los de la Unión Europea, con lo que, a pesar del retroceso, verá reforzada su posición en el seno del Grupo Socialista europeo.

La número tres del PSOE, que reconoció la victoria del PP sin eufemismos "es el primer partido en votos y en escaños", enmarcó lo ocurrido en "el contexto de la crisis económica", que juzgó "un factor relevante" en el comportamiento electoral de los ciudadanos.

A pesar de la derrota, sostuvo que el resultado es "razonable" al haberse producido "en las circunstancias más difíciles" para el partido que soporta al Gobierno, pero también recordó que lo que ayer se eligió fue "un Parlamento para Europa". Además, expresó su preocupación por "el aumento de la presencia de las fuerzas de extrema derecha".

Los socialistas temen que, con el resultado de ayer unido al de Galicia, el PP se crezca en su acoso al Gobierno, más cuando en el horizonte próximo tendrá que afrontar la negociación de unos nuevos Presupuestos. Pero también confían en que el efecto negativo de la derrota se difumine con rapidez. Puestos a buscar argumentos, hubo quien sostenía que "es lo mejor que nos podía pasar porque consolida a Rajoy en la oposición". En cinco años, "y con la que está cayendo", sólo subió un 1%.

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