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'Quiero ser monja', el nuevo 'reality' de Cuatro que pone a prueba la fe de seis adolescentes

La productora del nuevo programa es la misma que firma 'Adán y Eva', otro 'reality' en el que todos los concursantes están completamente desnudos.

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Algunas de las concursantes en el 'reality', en una imagen de archivo. EUROPA PRESS/ CARLOS SERRANO

MADRID.- Sin móvil, lejos de sus amigos y entorno familiar, las cinco aspirantes de Quiero ser monja, que estrena Cuatro el domingo, verán que la convivencia en un convento "es como entrar en Marte", según explica a EFE el director del reality, José Rueda.

El programa intenta contar por qué alguien decide meterse en un convento con 20 años y dedicar su vida a la religión, según Rueda. La primera entrega presenta a las cinco jóvenes, que convivirán durante seis semanas con monjas de distintos conventos para comprobar, "ya en contacto con los hábitos", si realmente "sienten la llamada".

"Quiero ser monja" se basa en el modelo del programa norteamericano "The Sisterhood", que por primera vez se exporta fuera de Estados Unidos para mostrar "la profesión y vida de las monjas". Se da la circunstancia de que la productora, Warner Bros ITVP, es la misma que rubrica el reality Adán y Eva, en el que los concursantes están desnudos en todo momento.

Las cinco participantes (Juleysi, Paloma, Janet, Jaqui y Fernanda) "revolucionaron" cada comunidad a la que llegaron, pertenecientes a las congregaciones de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, en Granada y Madrid; las Hijas de Santa María de Leuca, una casa-cuna de El Escorial, y el Convento de clausura de las Monjas Justinianas Canónigas Regulares, en Alicante.

A través de ellas conocerán la realidad de la vida misionera en el Amazonas, en una casa-cuna dedicada al cuidado de niños desfavorecidos y en un convento de clausura de quinientos años.

Tras realizar una selección en las órdenes religiosas interesadas en participar en el programa, Rueda admite que luego no fue sencillo grabar en los conventos porque "había que adaptarse" para conseguir el respeto mutuo a sus rutinas. El director destaca el punto cómico de las "ideas de bombero" que tenían las participantes, y lo llamativo que fue ver a las chicas jugar al voleibol con las monjas "con su hábito puesto", momentos divertidos que se compensan con las preguntas "maduras y reflexivas" de las jóvenes aspirantes.

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