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Quique deja el equipo con un juego pobre y unos registros aceptables

EFE

Quique Sánchez Flores ha sido destituido esta madrugada como técnico del Valencia a los tres meses del inicio de su tercera temporada en el club, en un momento en el que las cifras y la clasificación del equipo pueden considerarse aceptables pero el juego es pobre y muy cuestionado por la afición.

La destitución de Quique se ha producido tras una derrota por 3-0 en Sevilla, cuando el equipo ocupa la cuarta posición de la Liga a cuatro puntos del líder Real Madrid, al que va a recibir el miércoles en Mestalla.

Con su marcha, se cierra una trayectoria de dos campañas completas en las que el Valencia fue tercero (2005-2006) y cuarto (2006-2007) en la Liga, por lo que se clasificó en ambas ocasiones para la disputa de la Liga de Campeones, al margen de la trayectoria del tramo inicial de la actual campaña.

El debate en torno a la situación del equipo en los últimos partidos se ha planteado a partir del contraste entre unas cifras que no invitan al pesimismo y una imagen sobre el terreno de juego que apenas convencía.

El Valencia ha ganado seis de los nueve partidos de Liga que ha disputado y ha perdido tres y el del Sevilla fue el primer encuentro en el que no ganó como visitante, tras cuatro victorias consecutivas lejos de Mestalla, donde ha rendido mucho más que en casa, puesto que en su estadio ya ha perdido en dos ocasiones en la Liga.

En la Liga de Campeones, su clasificación dependerá en buena parte de un registro que no puede considerarse inalcanzable, ya que pasa por su capacidad para conseguir la victoria en los dos próximos partidos como local ante el Rosenborg noruego y el Schalke 04 alemán, tras haber ganado un partido y perdido dos en el tramo inicial de la actual fase de grupos.

Respecto al juego, ya en la última semana, Quique reconoció que el equipo se "empana", que el fútbol del Valencia le recordaba a una montaña rusa y que había un rompecabezas por resolver.

En cualquier caso la indefinición del fútbol del Valencia ha primado sobre los resultados a la hora de la decisión del presidente del club, Juan Soler, de destituir al técnico.

En Mestalla, el equipo se estrenó con un mal partido ante el Villarreal (0-3), ganó con fortuna al Valladolid (2-1), mientras se escuchaban en las gradas los gritos de "Quique, vete ya", superó sin especial gloria al Getafe (2-1) y fue inferior al Espanyol (1-2).

A domicilio ganó con discreción en Almería (1-2), mejoró bastante en Sevilla ante el Betis (1-2), ganó en Huelva ante el Recreativo (0-1) en un partido en el que tuvo muchísima posesión de balón, pero apenas llegada a la meta rival, y ganó con claridad a un discreto Deportivo (2-4) en un partido en el que tuvo varios fallos defensivos.

En Europa, además de superar la fase previa ante el Elfsborg sueco, ganó en un partido serio en Alemania ante el Schalke (0-1), no pudo con el Chelsea en Mestalla (1-2) y tuvo una mala actuación esta misma semana en Noruega ante el Rosenborg (2-0).

El equipo de Quique sí que ha tenido un estilo de juego, pendiente de mantener la posesión de balón y de jugar sin precipitaciones, pero no ha tenido la suficiente claridad como para mostrarse superior a su rival, aunque haya ganado partidos con cierta frecuencia.

Las dudas en la portería entre Hildebrand y Cañizares, las rotaciones, los cambios de posiciones entre algunos de sus jugadores, algunas lesiones importantes como las de Vicente o Edu y, más recientemente la de Villa, los problemas físicos de futbolistas como Silva o las dificultades de los recién llegados para adaptarse al juego del equipo han sido factores clave en el bajo rendimiento del equipo.