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Rajoy critica el Presupuesto sin dar ninguna alternativa

El líder del PP hizo a Zapatero único responsable de la situación económica. Salgado asegura que a los conservadores sólo les interesa la crisis como "palanca para llegar a la Moncloa"

LUIS CALVO

Los Presupuestos del Estado para 2010 superaron ayer en el Congreso la primera de sus pruebas de fuego en el trámite parlamentario. La vicepresidenta segunda, Elena Salgado, defendió desde la tribuna las Cuentas de las seis enmiendas a la totalidad presentadas. No convenció a ninguno de los grupos que las firmaban. Todos incidieron en la política "errática" del Gobierno y criticaron, tanto a su derecha como a su izquierda, la reforma fiscal incluida en el proyecto.

Un enfrentamiento se sobrepuso, sin embargo, a todos. El presidente del PP, Mariano Rajoy, rescató el tono catastrofista de los últimos meses. Instalado en la crítica, el líder de la oposición se olvidó de dar alternativas. Auguró "más deuda, menos consumo, menos inversión y más paro" pero, pese a la insistencia de la vicepresidenta, evitó explicar las alternativas del PP.

Rajoy sólo ofreció una pista. Cuando Salgado le calificó de previsible, reconoció: "Gracias por calificarme de previsible, lo soy". A la vicepresidenta le bastó ese comentario para recordarle su poso ideológico. "Apoyan ustedes las mismas políticas neoconservadoras que nos han traído hasta aquí", le espetó. Incluso fue un poco más allá e interrogó a Rajoy: "Piden recortes, pero, ¿de dónde recortarían ustedes? Díganlo sin miedo". La pregunta, por supuesto, quedó sin respuesta.

"Tal vez no ha encontrado un ratito con sus múltiples ocupaciones para prepararlos"

El presidente del PP decidió envolverse en datos. La enmienda de los conservadores no era sólo a los Presupuestos, sino al conjunto de la política económica del Gobierno. Según Rajoy, "el escenario macroeconómico para 2009 contemplaba 24 parámetros; pues bien, eran 24 errores o mentiras". Incluso enumeró varios de ellos: crecimiento, paro, deuda, inversiones consumo... Ante la avalancha, Salgado no se arrugó. Recordó al PP que las previsiones de su programa electoral reflejaban también un crecimiento del 3% y le retó a hablar de los actuales Presupuestos. "Tal vez no ha encontrado un ratito con sus múltiples ocupaciones para prepararlos", dejó caer con ironía.

Rajoy ni se inmutó con la pulla. El presidente del PP ignoró a Salgado y cargó contra Zapatero, a quien considera el máximo responsable de la política económica. Incluso lo contrapuso a su reconocida "previsibilidad". "El problema es que Zapatero es imprevisible", criticó. A juicio del PP, el proyecto sólo servirá para "poner las cosas peor", además de "aumentar la deuda, subir los impuestos y extender el paro".

Al líder de la oposición incluso le sobró tiempo para arremeter contra los dos socios presupuestarios del Gobierno, PNV y Coalición Canaria. Rajoy recriminó a los nacionalistas vascos que respalden un proyecto "que va a hacer crecer el paro también en el País Vasco". "Allá cada uno con sus responsabilidades", subrayó.

En su réplica final, Salgado no quiso dejar ni una ofensa sin respuesta. Reprochó al líder de la oposición un discurso con "mucho adjetivo, poco argumento sustantivo y una extraordinaria falta de respeto". Y se extrañó de que siga queriendo debatir con Zapatero, "si ha perdido diez veces". "Tendrá que seguir intentándolo. Es posible que le queden muchos años por delante para intentarlo... O no", dudó sarcástica.

Salgado recalcó la intención de Rajoy de profundizar en la crisis y le recriminó que le dé igual "intranquilizar" a la gente con tal de medrar. "A veces me da la impresión de que no quieren salir de la crisis, sino que la crisis sea su palanca para llegar a la Moncloa. Dos veces ha errado ese camino y esta vez también lo va a errar", le predijo.

Para el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, Rajoy no sólo estuvo “previsible”, sino también “reiterativo”, y lamentó su falta de propuestas. El jefe del Ejecutivo, en una conversación con periodistas en los pasillos de la Cámara, dijo haber visto “muy bien” a Salgado. Zapatero recordó el debate de Presupuestos “más divertido” que ha protagonizado: el que en 2002 le enfrentó como líder del PSOE al entonces ministro de Hacienda del PP, Cristóbal Montoro. Fue el 22 de octubre, cuando se debatían las cuentas de 2003, y Zapatero ocupó la tribuna por sorpresa en sustitución de quien entonces era portavoz económico socialista, Jordi Sevilla. Un debate que el presidente del Gobierno ha recomendado recuperar, pero no leyéndolo en el ‘Diario de Sesiones’ de aquella tarde. “Hay que verlo”, ha aconsejado.

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