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Rajoy despacha con evasivas los asuntos de corrupción

No habla sobre Bárcenas y Galeote, e ignora la cita de Granados con el presidente del TSJM

MARÍA JESÚS GÜEMES

En las ruedas de prensa, Mariano Rajoy prefiere los monólogos y hace todo lo posible por evitar preguntas incómodas. Ayer, tras la reunión del Comité de Dirección de su partido, el líder conservador compareció ante los medios de comunicación para valorar la remodelación de Gobierno y presentar el "plan anticrisis" del PP. Pero del caso Gürtel, ni una sola palabra.

Para empezar, el líder conservador no quiso pronunciarse sobre la comida que mantuvieron hace un par de semanas el consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), Francisco Javier Vieira, justo el día antes de que la Sala dictara un auto en el que aceptaba su competencia. En dicho almuerzo, hablaron sobre el caso Gürtel.

"No conozco esa comida", respondió Rajoy ayer de forma despectiva cuando se le preguntó si el dirigente madrileño debería dar una explicación o dimitir de su cargo. El presidente nacional del PP, que fue muy insistente y exigente en pedir responsabilidades a Mariano Fernández Bermejo por asistir a una cacería con el juez Garzón, prefería pasar así página sobre un encuentro que los propios comensales reconocieron haber mantenido.

Otra de las cuestiones que se le plantearon a Rajoy fue si el europarlamentario Gerardo Galeote iba a ir o no en las listas europeas. En el sumario de la Audiencia Nacional, se señala que cobró supuestamente sobornos por valor de más de 600.000 euros y se apunta que gran parte de su familia también se habría beneficiado de la conexión con Francisco Correa.

El líder del PP eludió dicha cuestión y anunció que los nombres se sabrán entre el 29 de abril y el 4 de mayo. En el PP, se da por seguro que Galeote repetirá. Recuerdan que Rajoy ha dicho muchas veces que él no se va a erigir en "inquisidor" de nadie y piensan que si le excluyera sería como condenarle directamente. Pero algunos saben que la decisión es delicada y que compromete a su jefe de filas.

Tampoco aclaró el futuro del tesorero, Luis Bárcenas. Después de que se comentara que este le había presentado su dimisión, se le preguntó a Rajoy si la aceptaría si finalmente fuera imputado. Eso sólo tendrá cumplida respuesta llegado el caso.

Para el jefe de la oposición, tocaba hablar del Gobierno. "Por sus obras los conoceréis", comentó recordando que era lunes de Pascua y que ya lo dijo nada más formarse el Ejecutivo. Calificó al equipo de Zapatero de "fiasco" y mantuvo que por eso se había visto obligado a cambiarlo.

Rajoy atacó sobre todo a la nueva vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, porque su trayectoria económica es "lisa y llanamente una página en blanco". A su juicio, con este nombramiento, parece que Zapatero quiere que sea "una suerte de secretaria de Estado" que quede "a sus órdenes". Algo que a él le parece "enormemente preocupante".

Pero no fue su único objetivo. El líder del PP también se preguntó qué competencias tendrá el nuevo vicepresidente tercero, Manuel Chaves, ya que está en cuestión que asuma la reforma del modelo de financiación autonómica. Y aunque se mostró partidario de la inversión en obra pública, destacó que los antecedentes del nuevo responsable de Fomento, José Blanco, "no son buenos", dadas sus frecuentes críticas al PP. Además, se preguntó qué valor tiene la palabra de un presidente del Gobierno que se comprometió ante el equipo de la Copa Davis a crear un ministerio de Deportes y no lo cumple.

 

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