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Rajoy firma con sus socios de la UE el pacto que consagra la austeridad

Salvo Londres y Praga, 25 países refrendan el pacto presupuestario por el que se comprometen con la estabilidad de las cuentas públicas

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El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, firmó este viernes junto con la mayoría del resto de socios europeos —salvo Reino Unido y República Checa— el pacto presupuestario por el que los países firmantes se comprometen con la estabilidad de las cuentas públicas.

Rajoy fue el octavo líder europeo en estampar su firma en el pacto, por el que los países de la UE que lo han suscrito deberán incluir en sus legislaciones la denominada 'regla de oro' de la estabilidad, esa que consagra limitar el déficit por mandato constitucional.

Una cuestión ante las que fuentes del Gobierno español señalaron que España ha firmado el acuerdo como un 'alumno aventajado', ya que esa obligación figura en su Constitución desde finales de la legislatura pasada tras el acuerdo en ese sentido entre PP y PSOE.

Las fuentes citadas destacaron la importancia de que la UE haya sellado esta alianza en favor de equilibrio presupuestario. Además, el Gobierno español confía en que para su ratificación se salve el referéndum sobre este asunto que se celebrará en Irlanda.

No obstante, para que el pacto entre en vigor sólo precisa que lo ratifiquen doce de los veinticinco socios firmantes (todos los de la UE, excepto el Reino Unido y la República Checa).

Este pacto, firmado al inicio de la segunda jornada del Consejo Europeo, además de obligar a incluir el compromiso con la estabilidad en las legislaciones, permite solicitar sanciones financieras de hasta el 0,1% del PIB directamente al Tribunal de Justicia de la UE para países que no trasladen este techo de gasto correctamente a su normativa.

El pacto vincula además a partir del 1 de marzo de 2013 la concesión de rescates a países que lo hayan ratificado.

Una vez cerrado el pacto, a hora toca hablar de las políticas de crecimiento económico, dicen los líderes europeos. Pero ese debate no termina de llegar: de momento la iobsesión de Europa es reducir el déficit. Las primeras consecuencias del nuevo pacto ya se han hecho visibles porque tanto la Comisión como Finlandia y Suecia esgrimieron el jueves la nueva norma como argumento para negarse a relajar ahora el objetivo de déficit para España (que obliga a bajar del 8,5% al 4,4% este año), como pretendía el Gobierno.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy dio un breve discurso al inicio de la ceremonia en el que sí habló de creciemique la norma 'ayudará a que se repita la crisis de deuda soberana y reforzará así la confianza entre los Estados miembros'.

'La restauración de la confianza en el futuro de la eurozona llevará al crecimiento económico y al empleo', sostuvo Van Rompuy. El nuevo Tratado permitirá una mayor coordinación económica, prosiguió, y un mejor gobierno de la eurozona, al institucionalizar por primera vez las cumbres del Eurogrupo.

Van Rompuy avisó a los líderes europeos de que ahora les toca 'convencer a los parlamentos y a los votantes de que este Tratado es importante para devolver al euro a aguas tranquilas de forma sostenible'. 'Tengo confianza en que tendréis éxito. El Tratado es corto y claro', ha indicado.

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