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Rajoy insiste en que sólo podía elegir "entre un mal y un mal peor"

Reitera a la oposición que su Gobierno no tenía más camino que el recorte duro porque hay que luchar contra el déficit y acelerar las reformas estructurales para salir de la crisis, aunque no será "en dos día

No había remedio. O se elegía entre negro y gris, "entre un mal y un mal peor". Mariano Rajoy retomó esta mañana la retahíla de argumentos que ya utilizó hace una semana para justificar su inmenso tijeretazo al Estado del bienestar. Los mismos que utilizó la vicepresidenta el viernes y él mismo el sábado en Granada. Y se lo dijo, de forma casi calcada, a Cayo Lara, Josep Antoni Duran i Lleida y a Alfredo Pérez Rubalcaba en la sesión de control en el Congreso.

"Está usted de acuerdo –le espetó al secretario general del PSOE– con la reducción del déficit público. Y luego viene usted y critica que yo baje gastos y que yo suba ingresos. Si no puedo bajar gastos y subir ingresos, ¿me puede decir usted cómo se reduce el déficit público? Porque yo lo desconozco", aseguró el jefe del Ejecutivo, retomando el hilván de que no hay más camino que su camino. "Desgraciadamente –siguió–, este Gobierno no puede decidir entre un bien y un mal, sino entre un mal y un mal peor.  Y es lo que estamos haciendo". Un nuevo reconocimiento de que tiene las manos atadas y de que Europa impone su ley. Y "sólo" con esta política, "de sentido común", España "saldrá de la crisis", volvió a predicar, augurando la tierra prometida otra vez... aunque sin fecha.

Los tres portavoces de la oposición condenaron el ajustazo del Gobierno por varias razones, y no todas ellas incompatibles. Se avanzó así, aunque en pequeña dosis –en la sesión de control los tiempos son muy cortos–, el debate sobre los recortes que mañana convalidará la Cámara baja. El líder de IU presagió que se destruirán mñas de 200.000 puestos de trabajo, que el real decreto ley "castiga a los empleados públicos" y a la "mayoría", que el Ejecutivo de Rajoy, al cabo, echa mano de la ley del embudo, "manga ancha con defraudadores" y látigo para los más desfavorecidos.

Rubalcaba: "Desentendiéndonos de los desempleados o machacando a impuestos no saldremos"

El representante de CiU, ensayando la política de distanciamiento que abrió su federación el pasado lunes, denunció que el Gabinete del PP se equivoca "en las formas y en los contenidos". En lo primero, porque se ha mostrado "poco dialogante" con el resto de fuerzas políticas, y en lo segundo, porque atacan más la parte de ingresos que de gastos y endosan la culpa de la tijera "a las comunidades autónomas, para que espabilen", en lugar de compartir ese punto de relajación del déficit que ofreció la UE. Por no hablar, abundó, del impuestazo a la cultura o el afán "confiscatorio" con autónomos y profesionales, a los que a partir de septiembre se les retendrá por IRPF no un 15%, sino un 21%. Duran llegó a decir que la subida del IVA, que sigue a la del IRPF aprobada en diciembre, sólo se puede calificar de "disparate".

El líder del PSOE, por su parte, fustigó a Rajoy por haber ocultado la letra pequeña de los recortes, por no decir cuánto supondrá el ahorro (y sí decirlo, en inglés, a los inversores extranjeros), que muchos productos cambiaban de gravamen del IVA, que la dependencia "desaparecía" y que la recuperación de la paga extra de los funcionarios ya se verá. "Desentendiéndonos de los desempleados y los dependientes no saldremos de la crisis, ni machacando a impuestos a la clase media y a los trabajadores, ni recortando salvajemente los salarios de empleados públicos y el empleo público. No vamos a crecer ni vamos a generar empleo –argumentó Rubalcaba–. Lo que van a conseguir es crear más injusticias y más sufrimiento, señor Rajoy". 

El presidente se jacta de haber subido los tipos de forma "progresiva"

Rajoy regaló una respuesta triplicada. Que España gastó en 2011 90.000 millones de euros más de lo que ingresó y que eso hizo disparar el déficit al 8,9%. Que el país "debe fuera casi un billón de euros", que hay muchas instituciones "a las que les cuesta financiarse", que hay que pagar este año 30.000 millones por intereses de la deuda que se detraen de otras políticas sociales en las que el Gobierno podría estar "de acuerdo" con la oposición. "Tenemos que reducir déficit porque es requisito indispensable para el crecimiento económico y el empleo", sancionó, y acompañar esa política con las sacrosantas "reformas estructurales", porque además es el "compromiso" que España tiene con el euro. "Es la vía más difícil y dura, pero también la más responsable", replicó a Lara. Reiteró el presidente que las medidas no son del gusto de su Ejecutivo, pero que incluso son más "progresivas" que las que tomó en su día el Ejecutivo socialista. "En ese asunto, no me puede dar usted ninguna lección", atizó al coordinador de IU.

El final del túnel no será, desde luego, inmediato. Ni le puso fecha. Sus medidas de recorte no producirán "efectos en dos días". "Pero sin duda nos hará salir de la crisis, espero, con la mayor celeridad posible", remachó a Duran. De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya ha advertido de que España seguirá en recesión en 2013

La refriega continuó con el enfrentamiento, como siempre más vivo, de la vicepresidenta y la portavoz parlamentaria del PSOE, en este caso más a cuenta de la rebaja en la cobertura por desempleo. Soraya Rodríguez reprochó a Rajoy que le dedicara "una frase" en el pleno del miércoles pasado –que los diputados del PP correspondieron con "un aplauso"–, y afeó a Soraya Sáenz de Santamaría que también despachara el recorte con "unos segundos" en su rueda de prensa del viernes, prefiriendo refugiarse en relatar la nueva Ley de Costas. La "marca del Gobierno" es precisamente esa, ahondó, la "ocultación, la mentira y el engaño", como en "tiempos pasados, más oscuros, más tristes", los de la dictadura. "Pero no están tan mal, han abandonado su programa, no su ideología. El programa sólo servía para ganar las elecciones. La ideología, para gobernar", remató, refutando la cantinela de que no hay más alternativa a unas medidas "procíclicas e injustas y que ahondarán la recesión".

Reproches de "engaño" y petición a la oposición de "responsabilidad" 

Santamaría rebatió a su contrincante echando mano de 1992, cuando el Ejecutivo socialista de Felipe González redujo también el subsidio de desempleo. "Este Gobierno toma decisiones difíciles en un momento complicado –arguyó–. La situación para el Gobierno es difícil, pero ni mucho menos es tan difícil como la que viven millones de españoles que no tienen empleo, y para esos gobernamos, para sacar a España de la crisis. Es una obligación de este Gobierno elegido democráticamente por las urnas, pero también responsabilidad de todos los que representan a la ciudadanía. Le pido que ejerza usted también con su responsabilidad". Misma apelación al apoyo al Ejecutivo con que acabó Rajoy su discurso el miércoles pasado

Sobre los desempleados discutieron igualmente la diputada socialista Concepción Gutiérrez y Fátima Báñez. La ministra hizo de nuevo un ejercicio de virtuosismo: pese a que los nuevos parados cobrarán menos a partir del sexto mes –la base reguladora adelgaza del 60% al 50%–, el Gobierno aprueba "ajustes con sensibilidad" y no "recortes brutales", informa Efe. El Ejecutivo, sostuvo, puede "mirar a la cara" a los que no tienen trabajo.

Otro día más el Congreso amanece acordonado. Como un búnker. Los accesos a la Cámara siguen bloqueados por la Policía, y protegidos por vallas. Imposible que se repita por tanto la escena de la semana pasada, cuando Mariano Rajoy, tras anunciar su tijeretazo, tuvo que huir por la puerta de atrás para eludir las protestas

La imagen de un Parlamento aislado la evocó Cayo Lara al final de su réplica al presidente: "Ordene quitar las vallas de este Congreso, que esto parece el G-20, que el pueblo al que decimos representar no es el enemigo. Los enemigos son los especuladores, los que nos roban la soberanía, los derechos y nos quieren robar la dignidad". Fue el único de los tres portavoces que interpelaron hoy a Rajoy que aludió a la cuarentena que el Gobierno ha impuesto a la Cámara, como fue el que más se explayó en el recuerdo de las alternativas de IU (reforma fiscal, lucha contra el fraude, subida del Impuesto de Sociedades y... como acordó la dirección el sábado, una auditoría a la deuda soberana ilegítima". 

El presidente no mentó las protestas que inundan las calles estos días, ni la movilización que para mañana han convocado los sindicatos, pero los periodistas sí le preguntaron en los pasillos del Congreso. Reprodujo su mantra: es "absolutamente consciente" de que las medidas que ha aprobado su Ejecutivo son "duras y difíciles" y que pide un esfuerzo "que a mucha gente hace daño", pero –nuevamente– no tiene "alternativa", informa Efe. 

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