Público
Público

Rajoy en su laberinto del 4,4%

Bruselas cree que la recesión no se agravará notablemente por el ajuste que queda

ERNESTO EKAIZER

La coincidencia temporal entre la formación del nuevo Gobierno en España y la nueva política de liquidez a espuertas del Banco Central Europeo para evitar una gran quiebra bancaria ha provocado, de paso, en los últimos dos meses, una caída de la prima de riesgo de dos países que parecían cercados por los mercados: España e Italia.

Algunos, como José Antonio Segurado, miembro de la comisión ejecutiva de la CEOE, se aventuraron el pasado miércoles, en el programa 59 segundos de TVE, a ligar el comportamiento de la prima a las dotes taumatúrgicas de Mariano Rajoy. Pero, mira por dónde, el mercado enseñó unas horas más tarde, ayer mismo, los dientes de tiburón y volvió a las andadas. La inundación de liquidez, que se redoblará el próximo 29 de febrero, y las compras de deuda pública por el BCE cuando es necesario, amortiguan la crisis, evitan males mayores, pero no acaban con ella.

Rajoy tiene a su lado a Rubalcaba, que dijo que pediría una prórroga en el déficit

Con todo, el gran problema es el ajuste. Rajoy tiene a su lado a Alfredo Pérez Rubalcaba, quien, en el debate del 7 de noviembre, ya dijo que pediría a Bruselas una prórroga de dos años para cumplir el objetivo de llegar al 4,4% en 2012 y al 3% en 2013. Y esto, ¿en qué modifica la correlación de fuerzas? Parece que en muy poco. Fuentes de Bruselas aseguran que la recesión en curso en España no se vería agravada extraordinariamente por el ajuste que debería presentar Rajoy. Como es público y notorio, al ajuste inicial de 15.000 millones en cifras redondas, el Gobierno debería añadir otros ahorros de 25.000 millones en el presupuesto, con lo que redondearíamos los 40.000 millones para recortar el déficit.

La filosofía de Bruselas es compartida por la doctrina del PP, que no suele advertir en la retracción del sector público una catástrofe, sino más bien un mecanismo de estímulo de la economía a medio plazo. Bruselas sostiene que, ya que estamos en el doble hoyo recesivo, hay que aprovechar para pasar el mal trago ahora en lugar de hacerlo en cuotas anuales aparentemente más cómodas, que, según su particular punto de vista, terminarían por prolongar la atonía.

¿Y no será que Rajoy y sus colaboradores, pese a lo que dicen, están de acuerdo? En otras palabras, que son conscientes de que en medio del reforzamiento del pacto fiscal europeo, ni Bruselas ni, por supuesto, Angela Merkel van a echarse atrás respecto de los objetivos de déficit. Y que lo que están haciendo, por tanto, no sería más que un falso órdago.

El Gobierno quiere que quede claro que Bruselas manda e impone

Tiene toda la pinta. La Comisión Europea ha aprovechado la información de la agencia Reuters sobre las cifras de déficit para pedir al Gobierno que se dé más prisa para presentar su presupuesto. El Gobierno no lo hará hasta después de las elecciones andaluzas y pide a Bruselas sus previsiones. Quizá sea porque, como dijo también Segurado, "España está intervenida". En todo caso, el Gobierno quiere que quede claro que Bruselas manda e impone. Y si hay que "hacer los deberes", pues se harán. Claro que el 4,4% exigirá recortar más gastos. Y subir impuestos. Como el IVA.

La economía española se ha adentrado en el segundo hoyo de la recesión. El primero, cavado en 2009 y aparentemente superado en mayo de 2010, conduce casi inevitablemente al segundo, que ahora empieza. España se precipita al primer hoyo por la ruptura de la financiación internacional. El pie se levanta del acelerador y la economía cae. Pero reducir la descomunal deuda sigue siendo, después de una escuálida recuperación, el objetivo de todos los agentes económicos. Y esto, el desendeudamiento, equivale a clavar los frenos. Todos los datos de contabilidad nacional aportados ayer por el INE sobre el cuarto trimestre así lo atestiguan.

Al parecer, antes de presentar los presupuestos, después del 25 de marzo, Mariano Rajoy tendría que verse la cara con Merkel en una cumbre, pendiente de convocar, el 1 y 2 de marzo, para aprobar el nuevo pacto fiscal. Para entonces, con las previsiones de Bruselas, que se anunciarán el día 23, todo el teatro quizás quede más la claro.

Más noticias