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Reclutando huelguistas forzosos en la A-6

La Guardia Civil permite la retención de camiones para evitar disturbios

DIEGO BARCALA

El camionero alemán Peter Girnuweit no entendía nada. Estaba retenido ayer en el kilómetro 22 de la carretera de A Coruña, en Madrid, detrás de una fila doble de 50 camiones. La mitad de los conductores hablaba con indignación y conversaba con los camaradas de manera animada. Eran los huelguistas. El rostro de la otra mitad de los conductores parados mostraba preo-cupación. Eran los retenidos desde primera hora de la mañana por los piquetes. Pero lo que más sorprendió a Peter fue que la propia Guardia Civil le mandara parar.

En una conversación multilingüe, con mezcla de vocabulario en alemán, inglés y español, Peter se entera de que sus colegas españoles cobran casi medio euro por cada km recorrido y que el precio de la gasolina ahoga su negocio. "En Alemania el precio es de 1,50 euros, pero nosotros cobramos muchos más", reflexiona. Minutos más tarde, uno de los huelguistas que le ha obligado a parar su camión cargado con la cabina de un Talgo le ofrece un bocadillo. Peter acepta y sonríe, su cara ya le sitúa entre la mitad de los conductores que paró ayer su camión de manera voluntaria. "Spanish strike is good" ("La huelga española es buena"), resume con un bocadillo en una mano y una coca-cola en la otra.

Camaradería alemana

La camaradería alemana no fue la tónica general en el piquete organizado ayer en la A-6. Dos transportistas de la empresa Merkamueble estaban indignados con la actitud de la Guardia Civil. "Nos han dicho que ni lo intentemos si queremos conservar la carga. Paciencia y a esperar", describe José Jiménez. "Nosotros no vivimos del camión, sólo llevamos muebles, cargamos y descargamos, nada más", añade. Junto a otro camión de la misma empresa permaneció retenido durante seis horas. "Le habíamos avisado al jefe de que la cosa iba a estar mal, pero nos ha dicho que lo intentemos. Yo paso de escapar. No es que me destrocen los muebles, es que te juegas la cara", explica uno de los retenidos.

El temor viene motivado por las crónicas orales de los camioneros que participaron en el mismo piquete el pasado lunes. Los disturbios con la Policía Nacional llegaron a tal punto que uno de los camioneros acabó detenido y los agentes reclamaron a un reportero de televisión la cinta con las imágenes de la refriega. Todo según la versión, algo hiperbólica, de un testigo.

Los momentos más tensos de la jornada de ayer llegaron a primera hora. Los piquetes más agresivos trataron de cortar todos los carriles de la entrada y la salida de Madrid en la carretera de A Coruña. La Guardia Civil trató de multar a los huelguistas, pero éstos se resistieron a la sanción. "Les hemos advertido: no nos tratéis como estudiantes. O rompes la multa aquí mismo o no pasa ni Dios", describió uno de los activistas. Al final, el capitán del instituto armado acordó que el corte fuera limitado a dos carriles. "Nosotros sólo podemos regular el tráfico. Si ellos paran a los camiones, no hacemos nada", afirmó uno de los agentes.

Las quejas y proclamas de los participantes del paro elevaron el tono de la indignación y la desesperación. Indignados por la llegada del desempleo después de haber visto el enriquecimiento de los que les contrataban, sobre todo constructores. Desesperados por la subida del coste de la gasolina sin que hayan subido sus tarifas.

Lo que tuvieron claro fue a quién dedicar sus pancartas: a Zapatero. Según ellos, la culpa del parón en la construcción, sector al que pertenecen la mayoría de los camioneros de este piquete, es del Gobierno estatal. "Como Madrid es del PP, no empiezan las obras que ya están aprobadas", analiza un espontáneo. El que ejerce de portavoz de los organizadores, Isaac Bocos, no suaviza el discurso: "A Esperanza no le van a dar ni un duro".

"ZP nos arruina"

Los coches que pasan por el carril libre les apoyan. "A por ellos", grita al paso por la comitiva el conductor de un deportivo embutido en un traje con corbata. Los mensajes que los camioneros de Plataforma, como se llama la asociación de camioneros que convocó este piquete, colocaron en sus camiones les hizo ganar adeptos afines a la oposición al Gobierno socialista. "Huelga: ZP nos arruina", "ZP nos da por culo"... pintaron en sus frontales. "Tienen que ir a la puerta de Moncloa a ver si le echan", comenta uno de los conductores que aprovecha la vía de servicio para evitar la huelga.

Bocos añade las dificultades personales que está pasando a sus 52 años. "He vendido cuatro camiones porque no los puedo mantener", describe. La subida de la gasolina del pasado enero ha terminado de asfixiar su negocio. Según sus cálculos, 600 litros de depósito tienen un coste de 800 euros que le dan para recorrer 1.100 km. "Desde enero, he tenido un sobrecoste de 250.000 pesetas
(1.500 euros)".

A las cuatro de la tarde, la caravana de camiones hizo sonar sus potentes bocinas al unísono. Momento para hacer balance de la jornada. "El seguimiento ha sido masivo y sin incidentes que lamentar", dice un boletín de radio que informa a cinco camioneros subidos a una cabina. "Para mañana se apuntan las hormigoneras", informa un huelguista a Bocos.

El camarada Peter tiene una semana por delante para llegar a su destino. "Las Matas-Alemania-Las Matas ¿Cómo está Zaragoza?" pregunta. "Mal para ti, bien para nosotros", le responde un camionero.

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