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El Rock in Río deja "satisfechos" a sus organizadores y regresará a Madrid en 2010

EFE

El brasileño Roberto Medina, fundador de Rock in Río, se ha mostrado hoy "satisfecho" por las cerca de 300.000 personas que se han acercado estos cinco días de "marcas, público y música" a la primera edición del festival en España, y ha anunciado que volverá a la localidad madrileña de Arganda del Rey en 2010.

Acompañado de los patrocinadores del evento, Medina ha visto cumplido su objetivo de implantar en España su particular modelo de festival, en el que se combina música con la idea de ocio familiar de gran formato y una causa social incorporada, que este año se ha centrado en la ecología, en un enorme recinto como es la "ciudad del rock", con una capacidad de 100.000 personas por día.

Ante las principales críticas al festival, que argumentaban la ausencia en la práctica del lema ecológico "Por un mundo mejor", Medina ha precisado que en esta primera edición en España se han centrado más en la "comodidad" y "peticiones" del público, "que quiere parking, tiendas buenas y césped artificial para evitar el polvo".

"El cambio de conciencia ecológica llega de la mano del consumidor, y las marcas responden después, y por ahí va el trabajo de involucrar a los patrocinadores", ha añadido.

La vicepresidenta de Rock in Río, Roberta Medina, ha matizado a EFE que su objetivo principal de esta primera edición en España era la de afianzar la imagen de marca del festival entre el público español para que, a partir de entonces, su lema social tenga más fuerza en el futuro.

Roberta Medina ha avanzado además varios cambios para la edición del 2010. Por un lado la oferta musical será más arriesgada, aprovechando que la marca Rock in Río ya está más asentada, con lo que regresarán a los orígenes del festival, en su edición de 1985 celebrada en Brasil -donde volverá en 2014-, y programarán "una jornada dedicada a la música hardcore y heavy", ha apuntado Roberto Medina.

Por otro lado, según Roberta Medina, las actuaciones empezarán más tarde (en esta edición comenzaban a las 17:00 horas), adaptándose al horario del público español, que es "más fiestero", y para evitar los problemas de calor que se han sufrido este año.

Un año en el que se ofrecieron 36 conciertos en cinco días, una cifra no demasiado alta en comparación con la oferta musical de otros festivales veraniegos como Benicàssim o Summercase, en dos escenarios habilitados para ello, el gigantesco Escenario Mundo y el Hot Stage, que ofrecieron una excelente calidad de sonido.

Del folk de Neil Young y Jack Johnson de la jornada inaugural se pasó a las estrellas del pop juvenil, como Tokio Hotel o los madrileños El Canto del Loco, en un segundo día de conciertos en los que también hubo cabida para los ritmos brasileños de Carlinhos Brown e Ivete Sangalo.

El duelo entre Amy Winehouse y Shakira en la tercera jornada se saldó a favor de la colombiana, merced a una enérgica profesionalidad de la que no hizo gala la británica, mientras que el carácter heterogéneo del cartel de este Rock in Río se hizo patente al día siguiente, mezclando en el escenario principal flamenco, el pop español de Estopa y Alejandro Sanz con los esperados The Police, que se despedían definitivamente del público español con sus grandes éxitos, tras haberse reunido el pasado año en una gira que finalizará el mes que viene en Nueva York.

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