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Rubalcaba pide al PP que no presione a los jueces

Minimiza el malestar de Urkullu: "Le entiendo, pero no lo comparto"

MIGUEL ÁNGEL MARFULL

¿Presiones políticas a la Justicia sobre Bildu? "Como las meigas, haberlas, haylas", admitió el vicepresidente del Gobierno en vísperas de que el Supremo decida el futuro de la marca abertzale, después de que el líder del PNV, Iñigo Urkullu, amenazara la gobernabilidad de la legislatura si los jueces impugnan las listas de Bildu y en medio del constante recelo aireado en las últimas semanas por el PP sobre esta cuestión.

Alfredo Pérez Rubalcaba minimizó al máximo el aviso del dirigente vasco y aprovechó para tejer una advertencia implícita al PP, al recordar una "regla fundamental" a "algún partido" que lleva "semanas explicando cómo funciona un Estado de derecho": "Son los jueces, no los políticos ni el Gobierno", quienes deciden sobre la impugnación de candidaturas.

"Son los jueces [los que deciden], no los políticos", recuerda el ministro

Con este argumento, Ru-balcaba excluyó al Gobierno de "haber entrado en ese juego" de presiones y tendió su perfil más conciliador al líder del PNV. Invocando la sintonía personal que une a ambos dirigentes, el portavoz del Gobierno desechó las amenazas de Urkullu "Le escucho y entiendo, aunque no lo comparto" y achacó las discrepancias del dirigente nacionalista a una "cuestión de ritmos": "Entiendo que haya gente que diga que hay que hacer las cosas más deprisa, pero Urkullu lleva mucho tiempo con el Gobierno para acercar el final de ETA", agradeció Rubalcaba.

"A medida que nos acercamos al final, estas cosas pueden pasar", insistió en disculpar el vicepresidente. "No nos debe preocupar la discrepancia, siempre que no nos lleve a romper la política antiterrorista", advirtió. "En el fondo estamos de acuerdo y eso es lo importante", zanjó el portavoz del Ejecutivo.

Discrepancias en Euskadi

Ares ve un "chantaje intolerable" en la amenaza del PNV a la gobernabilidad

Rubalcaba escogió su diccionario menos afilado para replicar a Urkullu, después de que el consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares, menos contemporizador, calificara en RNE de "intolerable intento de chantaje" supeditar el apoyo del PNV al futuro de Bildu y acusara a la formación nacionalista de "prepotente".

El propio Rubalcaba admitió hoy la diferente sensibilidad "política y sociológica" que se vive en el País Vasco ante esta cuestión. Tanto es así que Patxi Lazcoz, alcalde socialista de Vitoria, afirmó "no entender" que Bildu no concurra a los comicios.

"Por supuesto que estamos en contra de la impugnación, porque en democracia hay que garantizar que todas las opciones pueden concurrir a unas elecciones", resumió el vicecoordinador de Aralar, Jon Abril, su deseo de que la Justicia se oponga a impugnar a Bildu.

El PP insiste en reclamar al Gobierno que cierre el acceso de Bildu a las urnas

En el polo opuesto, El PP vasco pidió al Gobierno que haga "todo lo posible" para que la coalición no tenga cabida en las urnas "si es el plan B de ETA". En la misma línea se manifestó la portavoz parlamentaria del partido conservador. Soraya Sáenz de Santamaría también apeló al Ejecutivo: "Espero que todos, pero especialmente el Gobierno, trabajen para que ETA, cualquiera que sea su disfraz, no comparezca en unas elecciones".

Diametralmente opuesto a la suspensión de Bildu, el coordinador federal de IU, Cayo Lara, rechazó que la "ilegalización" de ideas resuelva el problema en Euskadi y se dijo convencido de que su concurrencia en las urnas contribuiría a que el fin de ETA estuviera "más cercano".

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