Público
Público

La rumano-alemana Herta Müller, Premio Nobel de Literatura 2009

El premio está dotado con diez millones de coronas suecas (980.000 euros o 1,4 millones de dólares)

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

La escritora rumano-alemana Herta Müller es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2009, comunicó hoy la Academia Sueca. El nombre de Müller es una habitual entre los aspirantes a ganar este galardón, dotado con diez millones de coronas suecas (980.000 euros o 1,4 millones de dólares).

Müller se ha declarado sorprendida por el galardón y ha dicho que de momento se ha quedado sin habla aunque espera recuperarla a más tardar el 10 de diciembre, cuando sea la premiación en Estocolmo. 'Estoy sorprendida y todavía no me lo puedo creer. De momento no puedo decir más', ha dicho la escritora en una primera reacción difundida por su editorial alemana Hanser.

El director de la editorial Hanser -el editor, ensayista y poeta Michael Krüger- ha dicho, por su parte, que con Herta Müller había sido premiada una autora que 'veinte años después del fin de la guerra fría insiste en mantener el recuerdo del lado inhumano del comunismo'.

'Su gran trabajo de duelo literario es un ejemplo impresionante de una literatura europea comprometida que, con agudeza analítica y precisión poética, hace presente nuestra historia', ha agregado Krüger.

La obra de Müller encarna en buena parte el destino de las minorías alemanas en los países del centro de Europa que, tras el fin de la II Guerra Mundial, en muchas ocasiones tuvieron que pagar por partida doble las culpas del nacionalsocialismo.

En castellano tiene traducidas tan sólo cuatro de las 19 novelas que ha escrito: En Tierras Bajas (Niederungen), Siruela, 1990; El hombre es un gran faisán en el mundo (Der Mensch ist ein grosser Fasan auf der Welt), Siruela, 1992; La piel del zorro (Der Fuchs war damals schon ein Jäger), Plaza&Janés, 1996; y La bestia del corazón (Herztier), Mondadori, 1997.

La escritora, que vive en Berlín desde 1987, nació en una familia de la minoría alemana en Rumania -a la que pertenecieron otros escritores emblemáticos alemanes como Paul Celan u Oska Pastior- y desde muy pronto trató de tender puentes entre las dos culturas a las que pertenecía.

Herta Müller estudió filología germánica y filología rumana simultáneamente, tratando de profundizar los conocimientos a las dos literaturas a las que se sentía perteneciente.

Entró pronto en conflicto con la dictadura de Ceacescu

Con la Rumania oficial, regida por el dictador Nicolai Ceacescu, entró en conflicto muy pronto al ser despedida de su primer trabajo, como traductora en una fábrica de máquinas, por negarse a colaborar con la Securitate, el servicio secreto de la Rumania comunista.

Su primer libro, Niederungen (En tierras bajas, Siruela), también fue motivo de conflicto. El manuscrito reposó durante cuatro años en la editorial antes de que finalmente pudiese publicarse, en 1982, con recortes impuestos por la censura rumana.

Dos años después, la versión original del libro apareció en Alemania, ante lo que las autoridades rumanas reaccionaron imponiéndole a Herta Müller la prohibición de publicar.

En Alemania, en cambio, Niederungen le valió un reconocimiento literario inmediato y la novela recibió el premio Aspekte, al mejor debut en lengua alemana del año.

En ese libro, compuesta de una larga narración de unas ochenta páginas y de otras narraciones breves, Müller enfoca, con la mirada de un niño, la vida de un pueblo alemán perdido en Rumania.

Se trata de un pueblo venido a menos tanto en lo económico como en lo moral.

'No soportamos a los demás ni nos soportamos a nosotros mismos y los otros tampoco nos soportan', dice en algún momento la voz de la niña que narra la historia.

La historia que cuenta Herta Müller en Niederungen es, en buena parte, una historia de represión permanente y de incomunicación que empieza por la vida familiar y sigue con las relaciones de los individuos con el estado.

Las descripciones cotidianas se mezclan con historias tomadas de supersticiones populares y con leyendas lo que hizo que en su momento la forma de hacer literatura recordará al crítico Friedrich Christian Delius los recursos utilizados por el mexicano Juan Rulfo en Pedro Páramo.

Niederungen había acabado con las posibilidades de Herta Müller de hacer carrera literaria en Rumania pero le había abierto a la vez todas las puertas en Alemania.

En 1987 la escritoria logró abandonar Rumania y se instaló en Berlín, donde vive y trabaja desde entonces. La Rumania de Ceacescu - y el destino de la minoría alemana allí- es el tema de buena parte de sus obras.

En 1987 la escritoria logró abandonar Rumania y se instaló en Berlín

En Der Mensch ist ein groses Fasan auf der Welt (El ser humano es un gran faisán en el mundo) aborda el destino de una familia alemana que espera con ansiedad la autorización para abandonar Rumania.

En otra novela, Atemschaukel, se cuenta la historia de una mujer joven, casi una niña, que después de la guerra es llevada por los rusos para ayudar en un campo de trabajo a la reconstrucción de la Unión Soviética en un destino que compartieron muchos miembros de la minoría alemana.

Sin embargo, lo que resalta en las obras de Herta Müller no es tanto el trasfondo histórico como la agudeza para percibir detalles y sentimientos cotidianos. En Atemschaukel, por ejemplo, hay un capítulo dedicado a describir la sensación de hambre.

En 2009, Atemschaukel forma parte de las seis finalistas al Deutscher Buchpreis, el premio a la mejor novela en lengua alemana del año.

Más noticias en Política y Sociedad