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Los rumanos acuden a las urnas para elegir presidente

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Los rumanos votan el domingo en unas reñidas elecciones presidenciales consideradas clave para reforzar las reformas a la justicia y la economía, y solucionar una crisis de gobierno que ha postergado la entrega de ayuda del Fondo Monetario Internacional.

Sin la pronta formación de un nuevo gobierno y una renovada campaña de modernización, Rumania podría no recuperarse rápidamente de la recesión y podría retrasarse en comparación con otras antiguas repúblicas soviéticas que entraron en la Unión Europea.

El nuevo presidente jugará un papel clave en el proceso de reforma al nombrar al nuevo primer ministro, quien tendrá la tarea de reemplazar a la coalición de centroizquierda que se hundió en octubre en medio de disputas internas.

Los sondeos muestran que el presidente en funciones, el centrista Traian Basescu, tiene un respaldo del 35 por ciento, por delante de su rival de izquierda Mircea Geoana, con un 30 por ciento. Un tercer candidato, Crin Antonescu, tiene un 18 por ciento.

Las encuestas muestras que Basescu y Geoana estarían igualados en una segunda vuelta prevista para el 6 de diciembre si ninguno de los candidatos lograra la mayoría absoluta el domingo. Dos sondeos han dado a Geoana una leve mayoría, pero los resultados se encuentran dentro de los márgenes de error.

Unos 18 millones de rumanos estaban registrados para votar.

Si es reelecto, Basescu podría intentar reanudar su combate contra la corrupción y podría trabajar estrechamente con el banco central para estabilizar la economía, pero analistas políticos dicen que tendría que suavizar su estilo, que enfadó a sus rivales y desalentó a los votantes.

"Tiene un carácter muy fuerte. No todos toleran eso", dijo Laura Stefan del grupo de expertos Sociedad Académica Rumana. "Pero su actitud hacia las reformas judiciales es de crucial importancia. Él defendió esas ideas cuando nadie más lo hizo".

PUNTO CLAVE

Tras varios años de fuerte crecimiento económico, Rumanía fue uno de los países más perjudicados de la región por la crisis mundial, que recortó las fuentes de financiación y aumentó el desempleo.

Basescu parece haberse llevado la mayor parte del enfado de los votantes, y muchos rumanos parecen optar por las promesas de protección social de Geoana.

"Toda mi familia vota a Geona. Basescu no se lleva bien con nadie. Nadie le entiende. Le dijo a la gente que vivirían bien y nadie lo hace", dijo Vali Postovaru, un desempleado de 29 años que acaba de volver de trabajar en Italia.

Quienquiera que forme el nuevo Gobierno tendrá tres años libres de elecciones para reducir el enorme gasto público y limpiar a una clase política manchada por acuerdos oscuros y corrupciones.

Su principal tarea será recuperar la confianza de los prestamistas internacionales, incluido el FMI y la Comisión Europea, y la de los inversores, dañada por la inestabilidad política y el retroceso en las reformas.

Las amplias reformas son vitales y 20 años después del fin del Gobierno comunista, el país balcánico de 22 millones de habitantes es uno de los más pobres y más propensos a la corrupción de la Unión Europea.

Se espera que la economía se contraiga un siete por ciento en 2009, millones de rumanos viven con menos de 100 euros al mes y ningún funcionario de alto rango acusado de corrupción ha sido condenado.

Aunque Basescu y Geoana dicen que mejorarán las relaciones el FMI y cumplirán rápidamente sus exigencias para la ayuda, analistas dicen que las reformas se estancarán si los Social Demócratas (PSD) de Geoana forman el nuevo gabinete.

Basescu buscará a un primer ministro del centrista Partido Liberal Demócrata, que ahora dirige el Gobierno provisional.

"Si (...) Geoana gana la presidencia, las expectativas de un gobierno dominado por el PSD aumentarán, lo que sugiere una relación más complicada con el FMI y la UE", dijo Jon Levy del grupo de expertos Eurasia Group.

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