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S&P rebaja la deuda griega al bono basura y degrada la lusa

La demora europea en el rescate deja al país a merced de los mercados y su deuda se rebaja al nivel del bono basura

A. M. V. / V. Z. / P. B. / B. C. B.

El dinero es cobarde, dicen. Ayer esa máxima se cumplió a rajatabla. La agencia de calificación de riesgos Standard & Poor's (S&P) asestó un duro golpe a Grecia y Portugal con una nueva rebaja de la nota de su deuda soberana que metió el miedo en el cuerpo de los inversores. La decisión, que coincide con las dudas sobre cuándo llegará (si llega) el multimillonario rescate de los países del euro y del Fondo Monetario Internacional (FMI) a Grecia, propició una estampida en los mercados europeos, ante el temor de un contagio de la crisis a otros países. Una posibilidad alentada por las reticencias de Alemania a la concesión de ayudas, aunque se trata de un temor "infundado", según dijo ayer Ewald Nowotny, miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE).

El mayor revés de S&P fue para Grecia. En una decisión inédita en los 11 años de existencia del euro, la firma estadounidense rebajó de golpe tres escalones la nota de la deuda helena hasta el nivel del bono basura, por las dudas sobre los planes de ajuste del Gobierno de Yorgos Papandreu, que ayer se desayunó con otra rebaja de las perspectivas de crecimiento del país para este año por parte del Banco de Grecia, hasta el -2%.

Un consejero del BCE ve "infundado" el miedo a un contagio de la crisis

A esa decisión, que podría ir acompañada de otra rebaja por parte de Moody's (otra agencia), se sumó el descenso en dos peldaños de la calificación de la deuda de Portugal, que S&P situó en A-, debido a "la debilidad estructural" de su economía. La decisión, calificada por el ministro luso de Economía, Fernando Teixeira dos Santos, como de "ataque de los mercados", no equipara la deuda lusa al bono basura, pero es un serio aviso.

El batacazo bursátil fue inmediato. Todas las plazas europeas cerraron en rojo, con Atenas a la cabeza (bajó un 6%, el mayor retroceso del año). La bolsa española sufrió la mayor caída desde febrero (4,1%), con bancos y constructoras como grandes damnificados. BBVA bajó un 5,74%; Santander, un 5,41%, y Sacyr (la más castigada), un 7,19%. Los parqués de otros países de la UE cuyas finanzas públicas están bajo la lupa también sufrieron fuertes reveses. La bolsa irlandesa cayó un 4,48%; la italiana, un 3,28%; y la portuguesa, un 5,36%. El efecto se dejó sentir en EEUU y Wall Street bajó un 1,9%, la mayor caída desde el 4 de febrero.

La bolsa española sufre la mayor caída desde febrero y la deuda se encarece

El pánico se trasladó a los mercados de deuda y a la cotización del euro, que marcó su mínimo frente al dólar en casi un año. La rentabilidad del bono griego a diez años se disparó al 9,7%, insostenible para las arcas públicas helenas. Cada día crece la probabilidad de que Atenas suspenda el pago de su multimillonaria deuda (273.000 millones de euros), que, con la rebaja de rating de ayer, implicaría una quita del 30% de la deuda para sus bonistas.

La decisión de S&P, además, podría impedir a la banca helena acudir a las subastas de liquidez del BCE, lo que puede debilitar aún más a un sector clave de la economía griega. En la última cumbre de jefes de Estado de la UE, hace un mes, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, accedió a permitir algunas excepciones en los requisitos de esas subastas, para que los bancos helenos pudieran aportar como garantía activos dudosos. Pero entonces la deuda griega no equivalía a bono basura, como ahora.

El miedo a un contagio también pasa factura a España. La prima de riesgo frente a la deuda alemana superó los 110 puntos y el coste de los seguros contra el impago de la deuda española se disparó ayer casi un 10%, hasta 205,05 puntos básicos. El secretario de Hacienda, Carlos Ocaña, reconoció la preocupación del Gobierno por el aumento de la prima de riesgo española y recordó la "imperiosa necesidad de cumplir los objetivos del déficit". No obstante, matizó que"hay un elemento coyuntural, sobre todo por la situación de Grecia", que "preocupa poco" al Gobierno. Antes del terremoto provocado por S&P, el Tesoro lanzó una emisión de bonos que, pese a su modesto importe (2.640 millones), dejó claro los recelos de los inversores. El interés fue del 0,54% (para las letras a tres meses) y del 0,76% (a seis meses). Hace un mes, en una operación similar, fue del 0,33% y del 0,49%, respectivamente.

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