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Safina y Kuznetsova protagonizarán la segunda final rusa de Roland Garros

EFE

Dinara Safina, número uno del mundo, y su compatriota Svetlana Kuznetsova, séptima, disputarán el sábado la segunda final rusa en la historia de Roland Garros tras deshacerse hoy de la eslovaca Dominika Cibulkova y de la australiana Samantha Stosur, respectivamente.

Cinco años después de la primera final rusa de Roland Garros, que ganó en 2004 Anastasia Myskina a Elena Dementieva, la moscovita Safina y Kuznetsova, original de San Petersburgo, volverán a protagonizar para Rusia el último partido, en París.

La hermana pequeña de Safin, clasificada para la final por segundo año consecutivo, se impuso a Cibulkova, vigésima favorita, por 6-3 y 6-3 en una hora y 41 minutos. Safina gritó, se enfadó consigo misma, hizo dobles faltas, pero impuso su mayor envergadura ante Cibulkova, a la que saca 21 centímetros.

A Kuznetsova, le costó mucho más desembarazarse de la australiana Samantha Stosur, a quien derrotó por 6-4, 7-6 (5) y 6-3, después de tener que parar el partido para curarse el pie, que llevaba fuertemente vendado.

"Intentaba controlar mis emociones", dijo Safina quien reconoció que hoy no estaba jugando a un nivel superior. "No daba lo mejor de mí, pero aun así, no es fácil batirme", dijo

Safina cometió siete dobles faltas, dos de ellas en un mismo juego, que desesperaban a su entrenador Zeljo Krajan en la grada. Estaba tensa, quizás por la presión de vencer en París donde en 2008 fue batida por la serbia Ana Ivanovic.

"Realmente, quiero ganar este torneo en el que el año pasado tuve una buena experiencia, pero espero hacerlo mejor en éste. Queda aún un partido por jugar y daré todo lo que tengo", señaló Dinara que confesó en los últimos dos días que se había sentido mal físicamente y que, por eso, no podía hablar bien.

Para Safina, hacerse con su primer título del Grand Slam es una obsesión. De ganarlo, confirmaría su posición de número uno, algo que no pudo hacer la anterior, la serbia Jelena Jankovic. "Desde que me convertí en número uno he estado jugando finales y ganando títulos", dijo. "¿Qué más tengo que probar y dar a la gente?", se preguntó hoy. "Creo que me merezco este puesto".

A pesar de ser la número uno del mundo desde el pasado mes de abril y de haber perdido sólo un partido de los últimos 21 que ha disputado, Safina aún no ha logrado ganar un Grand Slam, perdiendo este año en la final del Abierto de Australia contra la estadounidense Serena Williams.

Ha conseguido, no obstante, apuntarse este año los títulos de Roma y Madrid.

Cibulkova, en su primera semifinal de un grande, notó la falta de experiencia y aunque había derrotado a Maria Sharapova en la ronda anterior, agarrándose a la pista, no pudo con la fuerza de Safina.

"Mi plan era servir mejor y presionarla con el resto", dijo la eslovaca. "Pero me situé muy lejos de la línea de fondo, y no pude hacer nada".

Kuznetsova se hizo con la primera manga, y llevaba una ventaja de 5-2 en la segunda cuando su rival ganó cinco juegos seguidos y forzó el desempate. Allí "Sveta" llegó a dominar por 4-1 y servicio, pero Stosur, ganadora de 22 títulos de dobles en su carrera, se hizo con ese juego corto para forzar el tercero.

En el tercero, la mayor experiencia de Kuznetsova se impuso, y noqueó a su rival a la primera oportunidad, cuando Stosur envió una derecha a la red.

Viejas conocidas a pesar de que ambas cuentan sólo con 23 primaveras, las dos rusas se han enfrentado ya en trece ocasiones, con un balance de ocho victorias a cinco para Safina, aunque Kuznetsova ha sido capaz de ganarle en la final de Stuttgart este año (6-4 y 6-3), y antes Safina triunfó en la de Roma (6-3 y 6-2).

Con la del sábado, serán tres las finales rusas de la historia de un Grand Slam, ya que a las de Myskina-Dementieva de 2004, hay que sumar la que logró ese año la propia Kuznetsova frente a su compatriota Dementieva en el Abierto de Estados Unidos.

"Tendré que salir ahí, golpear la bola y usar mis armas" frente a Kuznetsova, a quien le gusta jugar con su derecha y correr, dijo Safina hoy.

Su principal arma será su amplitud de movimientos -es ocho centímetros más alta que su rival- y su buen rendimiento en tierra batida, donde este año sólo ha perdido un partido, precisamente frente a Kuznetsova, en Stuttgart.

Sveta ganó el Abierto de Estados Unidos en 2004 frente a Dementieva. La de San Petersburgo sabe también lo que es llegar al último de partido en París, escalón que ya alcanzó en 2006 y al que se acercó el pasado año, cuando llegó a la semifinal.

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