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Salgado y Chaves ponen en práctica las rotaciones de Zapatero

La vicepresidenta suplió a la convaleciente De la Vega en su habitual duelo con Sáenz de Santamaría

GONZALO LÓPEZ ALBA

La ausencia de los primeros espadas José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy fomentó los novillos en la sesión matinal de control parlamentario del Gobierno, más en la bancada del PP que en la del PSOE. Y, sin embargo, con el presidente del Gobierno en la cumbre del G-20 y la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, aún convaleciente de una intervención quirúrgica, pudieron observarse algunos indicios del rearme gubernamental para que al estilo de lo que practican los entrenadores de fútbol los vicepresidentes hagan rotaciones en la tarea de plantar cara al acoso de la derecha y evitar que Zapatero tenga que asumir todo el desgaste por la crisis .

El vicepresidente tercero, Manuel Chaves, dio señales con su discurso de haber empezado a asumir un papel político que va más allá de su condición de responsable de Política Territorial, pero se ajusta a su condición de peso pesado del PSOE, del que es presidente. La bancada socialista le dedicó una intensa ovación cuando, ante una pregunta del PP sobre "las políticas de austeridad", respondió con una carga de profundidad ideológica: "Cuando ustedes hablan de gasto público, los españoles se ponen a temblar porque piensan en la educación de sus hijos, en la salud y en los servicios sociales".

El vicepresidente tercero amplía el contenido político de su discurso

Chaves trasladó este discurso global a su comparecencia en la Comisión de Política Territorial, donde aprovechó la intervención del PP para subrayar que los socialistas "tenemos una hoja de ruta, buena o mala, pero la tenemos y ustedes no la tienen".

También Elena Salgado ofreció detalles que apuntan a que ha empezado a interiorizar que su condición de vicepresidenta económica la obliga a entrar en la refriega política. La vicepresidenta segunda, que a esa hora de la mañana ejercía como presidenta en funciones, fue bombardeada por el PP con cuatro preguntas, más otra de CiU y una interpelación de CC.

La vicepresidenta económica soportó el bombardeo de la oposición

Para abrir boca, le tocó sustituir a Fernández de la Vega en su habitual duelo semanal con la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, que siguió machacando el clavo de "la improvisación" .

A pesar de que no tiene la vis política de Chaves, Salgado salió airosa de la prueba, con puño de hierro bajo guante de seda. Sin levantar la voz ni perder la compostura, sacó a relucir su origen gallego y respondió a la portavoz conservadora preguntándole si también le parecen improvisaciones los planes que "de la noche a la mañana" aprobaron los conservadores Nicolas Sarkozy en Francia y Ángela Merkel en Alemania, para concluir que "el Gobierno adopta medidas rápidamente porque rápidamente se están desencadenando los acontecimientos".

Los subalternos del PP Ramón Aguirre, Fátima Báñez y Pilar Barreiro siguieron la estela marcada por su jefa de filas cuando afirmó que "la economía española volverá a ser sostenible el día que ustedes dejen el Gobierno". Uno tras otro entonaron como una salmodia que el Gobierno sólo "gasta, gasta y gasta" mientras que el paro crece, reclamaron mayor austeridad en el gasto público y rebaja de impuestos.

 

 

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