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Sarkozy aboga por una Europa que "proteja" a los ciudadanos

EFE

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, asume mañana la presidencia semestral de la Unión Europea (UE), deseoso de crear "un shock saludable" para que Europa actúe en temas concretos y "proteja" a los ciudadanos en lugar de "inquietarles".

En una entrevista de más de una hora en la televisión pública "France 3", el jefe de Estado conservador expuso sus prioridades para esta presidencia, que reconoció que se ve complicada por el "no" irlandés al tratado de Lisboa.

"Europa inquieta y, peor aún, encuentro que poco a poco nuestros conciudadanos se preguntan" si, a fin de cuentas, pueden ser protegidos mejor a nivel nacional que europeo, dijo al deplorar este "retroceso" que atribuyó a la forma de construir Europa.

"Por tanto hay que cambiar profundamente nuestra forma de construir Europa", señaló Sarkozy.

De Europa, que "funcionó" para hacer la paz después de la II Guerra Mundial y contribuyó a la prosperidad durante varias décadas y a la democracia, se aguarda que proteja a los europeos contra los riesgos de la globalización, y allí es "donde no funciona".

Por ello, se debe reflexionar sobre cómo se hace de Europa "un medio para proteger a los europeos en su vida cotidiana", sentenció.

Expuso los principales objetivos de la presidencia francesa de la UE en inmigración, medio ambiente y energía, agricultura, seguridad y fiscalidad, que "dibujan una Europa concreta que va a defender a las personas".

Reconoció que en seis meses no llegará "al final" de sus metas pero desea provocar un "shock saludable", porque, advirtió, "la idea europea peligra si no hacemos la protección de los europeos".

Sarkozy anunció que propondrá a la UE la rebaja del impuesto al valor añadido (IVA) hasta un 5,5 por ciento sobre "todo lo ecológico", como los coches y edificios limpios.

Reconoció que el dossier "más difícil" de su presidencia de la UE es el paquete "energía-clima", que prevé para 2020 la reducción en un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero y del consumo energético y el paso a un 20% de energías renovables.

Tras explicar las diferentes situaciones energéticas entre los Veintisiete, dijo que intentará que el paquete, propuesto por la Comisión Europea, sea adoptado como tal y, si bien quiere que Europa muestre el ejemplo para un acuerdo internacional en 2009 contra el cambio climático, rehúsa "sacrificar a las industrias europeas" en este proceso.

Aprovechó para volver a defender su propuesta, mal recibida por varios de sus socios europeos, para modular el IVA de los carburantes como respuesta a la escalada de los precios del crudo.

Una vez más y pese a afirmar que la independencia del Banco Central Europeo (BCE) debe "ser preservada", criticó al organismo por anteponer la lucha contra la inflación al crecimiento económico.

"Que no me digan que para combatir la inflación hay que subir los tipos de interés. Si indexas los tipos de interés europeos sobre la evolución del barril de petróleo, podrás llegar hasta la cima pero no harás bajar el precio del barril", afirmó, a tres días de la reunión del BCE en la que se prevé una subida de los tipos.

Sarkozy cargó asimismo contra el director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el comisario europeo del gremio, Peter Maldelson, que "quisieran hacernos aceptar un acuerdo" por el que Europa se comprometiera a reducir su producción agrícola en un 20%, en este momento de crisis alimentaria global.

"No dejaré" que eso suceda, prometió el presidente, que dijo rechazar el proteccionismo pero está "harto de la ingenuidad" y exige "la reciprocidad" y que la UE luche "con igualdad de armas".

Por otra parte, Sarkozy, partidario de la "inmigración escogida", apostó por la adopción del pacto europeo de inmigración que promueve Francia, se amparó en la aprobación de la directiva de retorno por el Parlamento Europeo para defender la expulsión de inmigrantes sin papeles y reivindicó que tiene "un corazón, como todo el mundo".

Sobre el embrollo causado por el "no" irlandés al tratado de Lisboa, que reemplaza a la Constitución europea rechazada por franceses y holandeses en 2005, recordó que viajará a Irlanda el 11 de julio para "entender" qué pasó y ver qué quieren hacer para resolver la situación.

"No hay que precipitarse pero a la vez no tenemos mucho tiempo", dijo Sarkozy: la fecha límite es junio de 2009, porque hay que saber en que "régimen" se organizan las elecciones europeas de entonces.

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