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Seat busca en China el futuro para la planta de Martorell

La marca española del grupo Volskwagen comercializará el Ibiza y el León a partir de 2012

DAVID BRUNAT

China podría ser el salvavidas a medio plazo de Seat y de sus 13.000 empleados en España, repartidos en tres plantas de producción en Barcelona. La marca se presentó ayer oficialmente en el gigante asiático durante la inauguración de Auto Shanghai 2011, una de las grandes citas del sector. Seat espera vender las primeras unidades en el país a partir de 2012, y de hecho varios directivos de la empresa, propiedad del Grupo Volkswagen, se reunieron ayer con responsables de concesionarios e inversores chinos para perfilar los detalles del aterrizaje.

"A China no venimos a probar, venimos a ganar", arengó Paul Sevin, vicepresidente comercial de Seat. "Estamos aquí para decirle al mayor mercado del mundo que estamos preparados", prosiguió. Su presidente, James Muir, presentó a Seat como "una marca que mezcla la pasión española y la tecnología alemana" y centró su objetivo en el público joven, ávido de potencia y una conducción deportiva a un precio asequible. Ibiza y León son los modelos escogidos para seducir a los chinos, ambos fabricados en Martorell (Barcelona).

Más allá de esta previsión de futuro, la planta catalana sí sacó de Shanghai resultados concretos: Audi hizo la premier mundial de su modelo Q3, que será producido íntegramente en Martorell a partir de junio. Su fabricación permitirá terminar con el ERE temporal que afecta a 700 trabajadores desde 2009 y creará otros 700 empleos más. Este es el resultado del acuerdo que los trabajadores y Audi alcanzaron dos años atrás, cuando los primeros aceptaron congelar sus sueldo, entre otras medidas, a cambio de traer la producción del Q3 a Barcelona.

Junto al modelo de Audi, Shanghai vivió ayer otras 18 premier mundiales, entre ellos los nuevos BMW M5 y Volkswagen Beetle. Unas 1.500 firmas del mundo del motor se dieron cita en el certamen, que espera un millón de visitantes en diez días.

El poder de atracción de Shanghai no es casual. China es desde 2009 el mayor mercado del automóvil. Los chinos compraron el año pasado 13,8 millones de coches y se espera que alcancen los 23 millones en 2015. En la capital, Pekín, se vendían 2.000 vehículos nuevos cada día hasta finales del año pasado, cuando el Gobierno puso límites al desenfreno debido a los atascos descomunales en sus calles.

Ante semejantes números, ningún constructor quiere perder el tren de China, la nueva tierra prometida que además está apostando muy fuerte por los vehículos híbridos y eléctricos, un segmento clave para la industria. Honda anunció ayer que comenzará a fabricar coches eléctricos en China en 2012 con el fin de tomar ventaja en su lucrativo mercado, necesitado como está de soluciones para su brutal polución.

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