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Sebastián ofrece mediar para pacificar Repsol

La guerra continuará en el consejo de la semana que viene

A.TUDELA/A.M.VÉLEZ

Al Gobierno le gusta cada vez menos la batalla que se libra en el seno de Repsol. La sexta empresa española por capitalización bursátil está dando el espectáculo en plena presidencia de turno de la Unión Europea. En vista de que la tensión entre el principal accionista, la constructora Sacyr, y el presidente de Repsol, Antonio Brufau, no hace más que incrementarse, el Ejecutivo no ha desaprovechado la ocasión de ofrecerse a mediar. La orden viene del propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Ayer fue el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, quien mostró su disposición a ejercer de árbitro en Repsol: "Si nos piden que intervengamos, lo haremos", aseguró nada más reconocer la principal dificultad para hacerlo: que Repsol "es una empresa privada". Además, nadie en Repsol les ha pedido su ayuda. Fuentes cercanas al consejo de la petrolera consultadas por Público calificaron incluso de "barbaridad" la intención de intervenir del Ejecutivo.

El Gobierno, preocupado por el daño a la imagen de la firma

Pero el Gobierno ve más que una firma privada cuando mira Repsol. "Nos preocupa que" la situación "haga daño a la reputación corporativa de una empresa que es estratégica", comentó Sebastián, presente en un encuentro que, en principio, nada tenía que ver con el sector energético. El ministro presentaba ayer el informe que el Gobierno ha pedido a las asociaciones empresariales europeas de tecnología para definir la futura legislación comunitaria del sector.

Ante la abultada deuda de Sacyr, a su presidente, Luis del Rivero, se le ha acabado la paciencia al ver esfumarse una tras otra las posibilidades que le ofrecía su 20% en Repsol. Ni puede vender a buen precio sus acciones en la petrolera (que acumulan fuertes minusvalías y que intentó sin éxito que comprara la rusa Lukoil a finales de 2008), ni va a cobrar de Repsol el dividendo que esperaba tras la rebaja del 19% orquestada por Brufau.

El principal accionista quiere forzar la salida del presidente

Sacyr quiere forzar la salida de Brufau y ha buscado para ello la complicidad del segundo accionista, La Caixa, que controla el 12,7% del capital de la petrolera. Pero la caja mantiene una postura mucho más discreta: quiere que se acabe el conflicto pero sin dejar vacía de poder a Repsol.

Ante la posibilidad de que La Caixa decidiese apoyar a Sacyr en sus pretensiones contra Brufau, este convocó de forma extraordinaria un consejo de administración -que se celebró el pasado viernes- en cuyo orden del día se incluía el dardo envenenado de la ratificación de la gestión de Brufau. Los tres representantes de Sacyr (incluido Del Rivero, que es vicepresidente de la petrolera) no acudieron a la cita. La Caixa votó, con el resto de los presentes y representados, a favor de Brufau, que ganó así una batalla, pero no la guerra. Ésta continuará el próximo miércoles, 27, en el próximo consejo ordinario de Repsol.

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