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El Senado en pleno confirma a Panetta como jefe de la CIA

Las críticas por su inexperiencia en temas de espionaje no impiden su ratificación

ISABEL PIQUER

La ratificación de Leon Panetta como nuevo director de la CIA, por consenso y pese a su inexperiencia en temas de espionaje, ha dado un respiro a Barack Obama en el proceso de confirmación de su equipo de Gobierno, que está resultando mucho más agitado de lo que cabía esperar tras su victoria electoral.

Obama se ha quedado por segunda vez sin secretario de comercio. Judd Gregg, el senador republicano por New Hampshire, nombrado para el puesto en sustitución del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, decidió retirar su candidatura el jueves por diferencias irreconciliables.

"Al final resultó ser un estirón demasiado grande para mí", dijo Gregg al anunciar su decisión, "el presidente me lo pidió y dije que sí. Fue mi error, no el suyo. Y fue mi error porque no correspondía a mi personalidad después de 30 años de ser yo mismo". El mayor problema de Gregg con el Gobierno Obama era el plan de estímulo, criticado con dureza por los republicanos.

En un comunicado, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, explicó que durante el proceso de selección, el aspirante a secretario "fue muy claro acerca de que, pese a desacuerdos en el pasado sobre políticas, apoyaría, adoptaría y haría avanzar el programa del presidente".

"Caminos separados"

"Una vez quedó claro, tras su nombramiento, que el senador Gregg no iba a apoyar algunas de las principales prioridades económicas del presidente, la Administración y el senador Gregg tomaran caminos separados", agregó Gibbs.

Quizás haya puestos gafes, porque el día en que el presidente confirmó la elección de Gregg, hace algo más de una semana, Tom Daschle, un peso pesado del partido demócrata que iba a ocupar la cartera de Sanidad, y Nancy Killefer, que iba a supervisar la eficacia del Gobierno desde la Oficina del Presupuesto, se vieron obligados a renunciar a sus nombramientos tras descubrirse que debían dinero a Hacienda.

El ya confirmado Secretario de Tesoro, Tim Geithner, también se vio obligado en su momento a confesar problemas de impuestos atrasados (40.000 dólares), escollo que finalmente logró superar.

Panetta no tuvo problemas. El que fuera jefe de Gabinete de la Casa Blanca durante el Gobierno de Bill Clinton (1993-2001), consiguió un amplio apoyo en el Senado pese a algunas críticas por su falta de experiencia.

Panetta, de 70 años, sucede a Michael Hayden, que dejó una agencia muy cuestionada por sus fracasos vinculados a la guerra de Irak y sus controvertidos métodos de interrogatorio a los sospechosos de terrorismo.

Así que en este momento son tres los puestos que Obama debe buscar: Sanidad, Comercio y Eficacia.

La lucha en el Capitolio para conseguir la aprobación de un plan de estímulo económico finalmente cifrado tras interminables negociaciones en 790.000 millones de dólares ha dejado al Gobierno muy tocado.

Los republicanos, envalentonados con su oposición al plan económico, han encontrado en su acérrima ortodoxia fiscal una forma de superar la derrota de las elecciones y animar a sus fieles.

Como viene haciendo prácticamente todos los días, Obama ha vuelto a insistir en la necesidad de aprobar el plan cuanto antes, lo que tenía previsto hacer hoy la Cámara de Representantes y mañana el Senado.

"No necesito deciros que estos tiempos son duros. Los retos a los que nos enfrentamos no tienen precedentes", dijo el presidente desde la Casa Blanca, "hemos perdido 3.6 millones de empleos desde que empezó la recesión y casi 600.000 el mes pasado. Muchos negocios están bajo una tremenda presión, perdiendo muchos ingresos. Todo el mundo está sintiendo los efectos de la crisis".

La dura aprobación del plan ha demostrado que, pese a las ansias de apertura y diálogo del nuevo mandatario, Washington sigue atrincherado en sus barricadas ideológicas.

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