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"A las series españolas les falta vocación exterior"

Un libro analiza las claves del mercado de las ficciones en televisión

REBECA FERNÁNDEZ

La globalización no sólo se ha impuesto en el consumo, en la moda y en el cine sino, por supuesto, también en la televisión. Las historias que nacen en Colombia sufren unos pequeños retoques y se trasladan a las pantallas españolas y norteamericanas, porque la clave del triunfo de las series de ficción reside en que puedan competir en un mercado global. Al menos esa es una de las conclusiones que se desprende del libro Mercados globales, historias nacionales (Gedisa editorial), coordinado por Lorenzo Vilches miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión en el que se hace una radiografía del mercado de la ficción televisiva en Hispanoamérica, España, Portugal y el EEUU de habla hispana.

La teoría que defiende este libro se ejemplifica en Sin tetas no hay paraíso y Betty la fea. "Normalmente son producciones con bastante calidad que tratan un tema con sabor local, pero admiten ser vistas directamente, o bien crear una adaptación porque tienen ganchos que pueden interesar a otros países", explica Vilches, quien destaca que los países hispanoamericanos son los mejores productores de estas ficciones.

A este planteamiento de venta global Vilches contrapone la situación europea, donde no hay un amplio mercado para el intercambio de series, y el caso español, que carece de una "política clara de exportación de productos". A su juicio, a las series españolas les falta "la aspiración de vender en el mercado exterior" a pesar de que la ficción nacional está viviendo "su mejor momento". "Hasta 2006, España no tenía un tejido industrial en el ámbito audiovisual, pero rápidamente ha ido creando industria y se ha puesto al mismo nivel de otros países de Europa. Esto es inédito", afirma.

Dentro del abanico de opciones a las que pueden recurrir las productoras que tienen los ojos puestos en el exterior, están las ficciones de tono "neutral" que no permiten ubicar a primera vista su lugar de origen, y que son las que ahora se hacen en Miami y México.

Esta "filosofía mundializadora" televisiva supone, para Vilches, "una pérdida de cultura", además de un freno para los profesionales del país que se dedica a importar series. "Las teles tratan de ir a un producto seguro, y esto produce el efecto soja, es decir, cuando hay un formato que funciona invade las parrillas, con lo que se acaba la experimentación", argumenta.

Tal es la importancia que Vilches le otorga a la ficción que la pone al nivel de los telediarios. "Una televisión que se precie debe tener informativos y también ficción propia porque allí está el imaginario del país, historias con las que la gente se puede identificar", señala. En este sentido, destaca el doble registro de la pequeña pantalla, en la que tiene que haber "escenarios locales", pero también permitir que el público descubra lo que pasa en otros países. A pesar de estas dos vertientes, Vilches incide en que la producción nacional siempre es más rentable, pero recuerda que además de un negocio, la ficción "es cultura".

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