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La situación en Zimbabue acapara la atención de la cumbre africana

EFE

Los jefes de Estado africanos se reunirán mañana en la localidad egipcia de Sharm el Sheij en un ambiente marcado por los llamamientos internacionales a intervenir para solucionar la crisis política de Zimbabue.

A lo largo de los dos días que durará la XI cumbre de jefes de Estado de la Unión Africana (UA), la situación en Zimbabue tras las últimas elecciones rechazadas por buena parte de la comunidad internacional, será uno de los temas principales de la agenda de la reunión, según coinciden en señalar todos los observadores.

Entre temperaturas que ya hoy rondaron los 40 grados centígrados durante el día en esta ciudad al sur de la estratégica península del Sinaí, la policía egipcia ha realizado uno de sus habituales despliegues masivos por toda la ciudad, a la que ya han comenzado a llegar algunos jefes de estado, según pudo comprobar Efe.

La cuestión de Zimbabue y la legitimidad del régimen de Robert Mugabe ya parecen eclipsar los asuntos que en un principio estaban en el orden del día de esta cumbre, como la crisis alimentaria y el encarecimiento de los precios del petróleo.

Está previsto que Mugabe acuda a la cita de Sharm el Sheij, en el Sinaí egipcio, después de que hoy haya tomado posesión de su cargo de presidente tras concurrir como único candidato a las controvertidas elecciones del viernes pasado por la retirada del aspirante opositor, Morgan Tsvangirai, ante la ola de violencia.

Numerosas voces se han levantado para pedir a la UA que intervenga para dar una salida negociada a esa crisis, como la Unión Europea (UE), el arzobispo surafricano Desmond Tutu o el primer ministro británico, Gordon Brown, entre otros.

Por lo pronto, en las reuniones preparatorias de la cumbre, que han llevado a cabo los ministros de Exteriores de la UA desde el viernes pasado, la crisis política y las denuncias de fraude electoral y de represión contra la oposición en Zimbabue han monopolizado las discusiones.

Ante las críticas, Mugabe, de 84 años, se ha mostrado desafiante antes de viajar y ha declarado desde Harare que "ningún país del mundo puede dictar a Zimbabue cómo debe celebrar sus elecciones".

Y ya ha avisado a otros gobernantes del continente por si tuvieran intención de sancionarle: "Algunos países africanos han hecho cosas peores, me gustaría que los líderes africanos que hoy me señalan demostraran que sus manos están más limpias que las mías".

Para ejercer más presión, medio centenar de organizaciones no gubernamentales africanas que se reúnen estos días en Sharm el Sheij, en una cumbre paralela, ya han instado a los líderes de la UA a que condenen públicamente al régimen de Mugabe.

Según los representantes de esas organizaciones, mientras que países como Sudáfrica se oponen a que se trate la cuestión de Zimbabue en las sesiones de la cumbre, otros como Senegal insisten en la necesidad de alcanzar una postura unitaria sobre esa crisis.

El régimen de Mugabe, que ha gobernando ininterrumpidamente en Zimbabue desde su independencia del Reino Unido, en 1980, ha reprimido duramente a sus contrincantes, después de que el opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) ganara la primera vuelta de las elecciones del pasado 29 de marzo.

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