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Los socialistas franceses rechazan una alianza con el centrista MoDem y la derecha quiere negociar

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El líder del Partido Socialista (PS), François Hollande, excluyó hoy una alianza nacional con el centrista MoDem, mientras que la formación conservadora gobernante, UMP, se declaró dispuesta a una "negociación global" con éste de cara a la vuelta final de las elecciones locales del próximo domingo.

Los electores del MoDem de François Bayrou se perfilan como los árbitros potenciales en numerosos municipios, tras la primera vuelta de las elecciones municipales y cantonales de este domingo, en la que la oposición de izquierdas aventajó a la derecha, pero sin lograr la "ola rosa" que los sondeos habían anunciado.

"Hoy no estamos en una estrategia de alianza" con el MoDem de François Bayrou, afirmó Hollande en la emisora "France Info", desmarcándose del llamamiento de la ex candidata socialista al Elíseo Ségolène Royal, que anoche pedía alianzas "en todas partes" con la formación centrista.

"No podemos construir una alianza con alguien que no la quiere y que tiene como único objetivo de victoria la ciudad de Pau (suroeste), que está dirigida por la izquierda desde 1971", sentenció Hollande.

Agregó que los acuerdos pueden hacerse sólo "ciudad por ciudad" con candidatos que quieran "trabajar" con la izquierda y estar "claramente en la oposición" al presidente, Nicolas Sarkozy, y su Ejecutivo conservador.

Bayrou quedó ayer en segundo lugar en la pugna por la alcaldía de Pau, detrás del primer edil socialista saliente, y afirmó que no daría una consigna general para la segunda vuelta sino que examinaría la situación "ciudad por ciudad, candidato por candidato".

Hoy, dos líderes de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), su secretario general, Patrick Devedjian, y el ex primer ministro Jean-Pierre Raffarin, se declararon dispuestos a abrir "una negociación global" con el MoDem y a apoyar a Bayrou en Pau.

Devedjian aprovechó para recalcar que los resultados de la primera vuelta de las Municipales fueron "una pequeña derrota" para la derecha, pero "no un voto de castigo, contrariamente a lo anunciado".

Por su parte, el socialista Hollande llamó a sus filas a movilizarse para convertir "la advertencia" de ayer en "una sanción" para Sarkozy y su Ejecutivo conservador, y transformar el "empuje" de la izquierda en "una victoria.