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La sociedad civil de Kenia despierta de la parálisis

El reparto de un libro vetado sobre la corrupción política moviliza a las masas

ISABEL COELLO

El último bestseller de Kenia es un libro que ningún librero del país se atreve a vender. El volumen detalla los entresijos de un escándalo de corrupción al más alto nivel de gobierno y apunta directamente a varios ministros y a la complicidad del presidente Mwai Kibaki, por "mirar para otro lado".

Escarmentados por varias demandas por difamación que en los años del autoritario presidente Daniel Arap Moi les hicieron pagar multas millonarias por vender libros acusatorios, los dueños de las librerías se han quitado de en medio. "Es demasiado político. No vamos a venderlo", dijo el librero Dipak Shah al diario Daily Nation sobre la novedad editorial, titulada Its Our Turn To Eat.

"Todo el mundo quiere leerlo, pero nadie quiere importarlo", explica a Público Philo Ikonya, responsable de la sección keniana de la organización de escritores por la libertad de expresión PEN.

Cuando Kibaki derrocó al partido de Arap Moi en 2002, hubo una ola de euforia en el país, que pensó que el nuevo líder acabaría con la endémica corrupción de las élites políticas. Pero a medida que los medios de comunicación fueron exponiendo nuevos escándalos, las autoridades comenzaron a cercenar la libertad de expresión. Hubo redadas policiales contra periódicos y televisiones y palizas para los líderes de la sociedad civil que se manifestaban pacíficamente.

Año y medio después de la crisis que desencadenó la reelección fraudulenta de Kibaki en la que 1.500 personas murieron y 200.000 fueron desplazadas por enfrentamientos entre grupos étnicos rivales y por la represión policial, una eficaz intimidación silenciosa parecía instalada en Kenia.

"Hemos vuelto al miedo de los días de Moi. Hay una clara disminución de la libertad de expresión", dice Ikonya.

Tras un año de parálisis, de duelo por los muertos y asistencia a los desplazados, activistas y medios de comunicación se han unido para revertir esta situación. Y han empezado por lanzar un programa de distribución gratuita del polémico libro, que está siendo objeto de debate y lecturas públicas en iglesias y auditorios. La financiación para la compra de 5.100 ejemplares "que han volado" en diez días corre a cargo de la agencia estadounidense de cooperación, USAID.

"Me pasé 2008 quejándome. 2009 es el año de hacer algo", dice la popular presentadora radiofónica Caroline Mukoko. El grupo de emisoras en el que trabaja, Radio Africa Group, ha regalado un ejemplar cada hora durante días. "La respuesta ha sido increíble", dice Mukoko. "Llegamos a recibir 10.000 SMS en un día". También el diario Nairobi Star ha regalado copias.

Para Mukoko, el debate es más que necesario. "Los kenianos hemos aprendido con sangre y sudor que nuestros políticos pueden encargar por unos euros un asesinato y seguir tan panchos. Ese no es el liderazgo que queremos. Pero por primera vez en mucho tiempo veo que la gente no sólo está harta, sino que quiere hacer algo al respecto", explica.

"El libro se ha convertido en una plataforma para debatir", señala Stephen Kirimi, de la PeaceNet, que está organizando discusiones en zonas rurales con la población.

En el Teatro Nacional se hizo otra lectura pública. "No cabía un alfiler, la gente habló alto y claro contra el actual estado de cosas", relata Philo Ikonya, para quien el cambio en Kenia "no vendrá de una persona, a la Obama, sino de las masas". El diario Daily Nation calificóasí la atmósfera del teatro: "Parecía el inicio de un movimiento político", señaló.

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