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Soo-il narra las penurias de un minero enfermo al que niegan el ingreso en un hospital

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El director surcoreano Jeon Soo-il presentó hoy su cuarta película, "With a Girl of Black Soil", incluida en la sección oficial a concurso del IX Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, con la que denuncia las penurias que pasan los mineros enfermos de su país.

Aunque este trabajo, que en español se titularía "Con la chica de la tierra oscura", Jeon Soo-il, cuenta, a través de sus dos hijos, el melodrama de un minero con una afección pulmonar al que le niegan el ingreso en un hospital por no acreditar que, además de ésa, sufre otra enfermedad, requisito que, según dijo, se exige en su país a estos trabajadores, el director surcoreano ha pretendido una reflexión acerca del olvido de los problemas sociales que se da en la actualidad tanto en Oriente como en Occidente.

"Con la chica de la tierra oscura" fue aplaudida hoy por el público que asistió al pase y en el último Festival de Cine de Venecia su protagonista, la niña Ryu-Youn-mi fue una de las actrices revelación, lo que le valió el premio a la mejor interpretación femenina.

En esta película también destaca el papel del niño que encarna a su hermano, un pequeño actor que se preparó durante mes y medio para interpretar a un perfecto discapacitado.

El director surcoreano explicó que el papel que interpreta esta niña, una actriz muy conocida en ese país, donde ha intervenido en una serie televisiva de gran audiencia, trata de reflejar, con la naturalidad propia de un menor, la difícil tesitura a la que ha de enfrentarse, sin saber distinguir aun bien entre el bien y el mal, para lograr que atiendan a su padre enfermo.

El impacto que crea esta niña en el espectador se produce cuando decide envenenar a su padre con un matarratas para que, de esta forma, acepten su ingreso en un hospital y acabar así con su sufrimiento, una solución cuyas consecuencias no es capaz de prever y que, finalmente, cuesta la vida a su progenitor.

"Quiere ayudar sin ser consciente de que lo va a matar", explicó Jeon Soo-il, quien indicó que la escena final de la película, en la que la niña aparece en una parada de autobús con la vista perdida escenifica la duda que siente respecto a la solución que buscó al problema de su padre.

Aunque no haya gustado a los directores de la mina cercana a la frontera con Corea del Norte donde fue rodada esta película, con la que dijeron haberse sentido ofendidos, y aunque en Corea del Sur no despierten demasiado interés las películas de denuncia social, Jeon Soo-il aseguró hoy que seguirá haciendo el cine que le gusta sin atender a lo que prima en la industria norteamericana para tratar de llamar la atención sobre "lo que la gente ha olvidado, lo que está pendiente del pasado".

El director surcoreano acaba de terminar de rodar su quinta película en el Himalaya, en la que nuevamente, abordar un fenómeno social tan vigente como es el de los flujos de inmigración irregular que llegan a Corea del Sur procedentes de Nepal o Sri-Lanka.