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Stewart ahonda en el placer de la vida sencilla en "El loro en el limonero"

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El británico Chris Stewart fue batería del grupo Genesis, aprendiz de guitarrista flamenco y esquilador de ovejas antes de descubrir en su cortijo de la Alpujarra "los placeres de la vida sencilla", en los que ahonda en su segundo libro, "El loro en el limonero", que acaba de traducirse al español.

"Mi vida es la materia prima de mis libros. Me gustaría inventar, pero no soy capaz", afirmó en una entrevista a Efe Stewart, quien obtuvo un éxito editorial tan arrollador como inesperado con su debut literario, Driving over lemons: An optimist in Andalusia" ("Entre limones", en español, de 1999), del que lleva vendidos más de millón y medio de ejemplares en inglés.

En "El loro en el limonero" (Almuzara), Stewart intercala con agilidad, ironía y un gran sentido del humor sus recuerdos juveniles y sus vivencias junto a su mujer, Ana, y su hija, Chlöe, en su cortijo granadino, donde alterna sus ocupaciones agrícolas y sus trabajos literarios.

"Cuando estoy con agricultores me describo como escritor, y cuando estoy con escritores me describo como agricultor", explica en español este inglés de 59 años, que lleva casi veinte residiendo en la localidad de Órgiva.

Llegó a la Alpujarra buscando "un poco de anarquía, una vida menos estricta que la inglesa" y la encontró, al menos al principio. Ahora -se lamenta- los efectos de la integración europea empiezan a notarse en la zona, que además -comenta con humor- "está ya plagada de ingleses".

Stewart admite que sus libros han podido tener parte de culpa en esa "invasión" británica. "Supongo que escribo para los ingleses y la mayoría de mis lectores son mujeres son de mediana edad. No me quejo, son buenas lectoras, y de vez en cuando sus maridos también leen mis libros", afirma.

"El loro en el limonero" comienza con uno de los viajes que Stewart realizaba cada seis meses a Suecia para esquilar ovejas, una actividad que durante dieciocho años fue su principal sustento. Ahora que es un escritor de éxito sólo esquila a sus ovejas y las del pueblo.

El libro recuerda también su fugaz paso por Genesis, en la prehistoria del legendario grupo, a finales de los sesenta. No guarda ningún rencor a sus antiguos compañeros por haberse buscado otro batería.

"Estoy contento de no ser un viejo rockero de cincuenta y tantos años que ha estado tocando la batería toda su vida. Aunque, por supuesto, se puede llegar a ligar como un demonio en los años de juventud", explica.

Tras su breve experiencia con Genesis, Stewart siguió tocando los tambores en un circo, antes de pasarse a la guitarra. Un día escuchó un disco de flamenco y tuvo una revelación que le condujo a España.

"De repente, mi pequeño repertorio de canciones de Dylan y Donovan me pareció lastimoso. Iba a tener que ir a Sevilla para convertirme en un guitarrista de verdad", recuerda en el libro.

Nunca lo logró. "Un chico inglés de colegio privado no tiene el duende necesario. Sigo tocando la guitarra a diario -señala a Efe-, pero no mejoro, empeoro. Será la vejez".

El loro del título del libro es en realidad una cotorra (macho) que apareció hace ocho años en el cortijo y que protagoniza uno de los capítulos más divertidos, en el que el ave y Stewart pelean por un espacio en la cama junto a la esposa del escritor. "Me odia porque se enamoró de mi mujer", asegura el autor.

Stewart publicó el pasado año su tercer libro en inglés, "The Almond Blossom Appretiation Society", que cierra la trilogía sobre su vida en la Alpujarra y en el que algunos capítulos transcurren en Marruecos.

Animado por sus frecuentes escapadas al norte de África y una reciente visita a Perú, Stewart se propone como próximo objetivo un libro de viajes, aunque reconoce que para ello deberá superar su falta de disciplina a la hora de escribir.

"He escrito tres libros y no sé cómo. No tengo ni una gota de autodisciplina", afirma.

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