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Un sueño lleno de casualidades

Wonderland Gropup. La primera productora de musicales española que conquista un hueco en el cerrado mundo de Broadway (Nueva York)

PILAR BLÁZQUEZ

El personaje favorito de Luis Álvarez cuando era niño era Cruella de Vil, la mala del clásico de Disney 101 Dálmatas. En aquel momento, poco podía imaginar que ella sería la que le conduciría a su mayor triunfo personal y empresarial. En este mes de octubre, Wonderland Group, la compañía de la que es propietario, acaba de estrenar en Minneapolis la gira estadounidense del musical 101 Dálmatas, que culminará el año que viene en Nueva York.

La historia de este empresario, galardonado con el premio al mejor emprendedor español en EEUU de 2008, es un cúmulo de casualidades.

La empresa ha revolucionado el mundo de la producción teatral

Casualidad fue que Álvarez se quedara paralizado una tarde delante de un novillo mientras forjaba su carrera de torero. Casualidad, que poco tiempo después una amiga le llevara hasta la escuela de actores y descubriera allí su nueva vocación. Casualidad también que la madre de su hija se quedara en paro y juntos decidieran montar su propia compañía de teatro infantil. Casualidad, en fin, que un día subido en el escenario se diera cuenta de que estaba más preocupado por la posición de las luces y el aforo de la sala que del texto de su personaje. "En ese momento supe que me tenía que centrar en la producción teatral y olvidarme de todo lo demás", recuerda Luis Álvarez.

Nadie intuía en aquel momento que aquel joven, inexperto y ajeno al mundillo de la producción teatral, iba a revolucionar el sector. Al principio, Álvarez apostó, como muchos otros, por crear una compañía y buscar teatros donde interpretar sus obras. Poco a poco, fue haciéndose con la gestión de varias salas, pero pronto se dio cuenta de que ese era un modelo caducado y concentró todas sus "posesiones" en Wonderland Group. El siguiente paso fue adquirir un único teatro emblemático (el Calderón, de Madrid) y apostar por la grandes producciones. "Quería traer a España el musical de Queen, mi grupo favorito, y eso era imposible para una pequeña compañía española. Así que me asocié con uno de los grandes, con Tribeca, la compañía teatral de Robert de Niro, para producir We will rock you y para aprenderlo todo", explica.

Claro que producir musicales no era revolucionario. "Su valor fue tener la inteligencia de descubrir que lo que funcionaba en otros sectores también podía aplicarlo al teatro", explica Alberto Fernández, experto en gestión teatral.

Trajo a España Queen y ahora está de gira con 101 Dálmatas por EEUU

Al más puro estilo Broadway, apostó por el naming (rebautizar al teatro con el nombre de un patrocinador) y así surgió el Häagen Dazs Calderón. Esta aberración, según los puristas, ya se había hecho con el teatro Moviestar, pero Wonderland Group fue más allá. ¿Por qué tener un inmueble tan grande y caro como un teatro sólo para abrirlo unas horas al día?, se preguntó Álvarez. "Apostamos por amortizar el espacio al máximo", asegura. Eso se tradujo en la programación de múltiples espectáculos además de la función principal. Y sobre todo, se abrió el espacio a otras actividades: la heladería en la entrada, un academia de baile, eventos empresariales... "Todo ello se hace siempre en colaboración con patrocinadores", explica Álvarez.

Esta novedosa gestión del negocio es lo que le ha facilitado el pasaporte para realizar su gran éxito: replicar la experiencia del Haägen Dazs de Madrid en el Manhattan Center de Nueva York y meter la cabeza en el competitivo mundo de Broadway. Wonderland Group tiene un as bajo la manga para hacerse un hueco en la capital mundial del espectáculo. Desde 2001, Álvarez es el propietario de los derechos mundiales de la producción del musical 101 Dálmatas. "Lo estrenamos en España, pero aquí nadie se fijaba en nosotros, por eso había que ir a la cuna del musical: Nueva York", asegura. Y en ello está.

 

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