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"Suicídate. Te será más fácil"

Un diálogo revela que el pedófilo de Cádiz llevó a un menor a acabar con su vida  

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'Sabía que íbamos a ir a por él y no le importaba', reconoce sorprendido uno de los agentes que participó en la detención de Benjamín Cabello .

Este joven parado de Cádiz, de 22 años, fue arrestado la semana pasada por la Policía española como presunto responsable del ciberacoso sufrido por más de 70 menores, en su mayoría de Estonia.

Sten Kalma, de 14 años, fue una de sus víctimas. Este adolescente estonio no soportó las supuestas coacciones del pedófilo y acabó suicidándose.

Tras su detención, Benjamín reconoció el intercambio de vídeos y fotografías con menores de otros países. También admitió que mantuvo 'relaciones sexuales virtuales en inglés por Internet con chicos' que había conocido chateando. Sin embargo, negó en todo momento que coaccionara a las víctimas para que le enviaran dichas imágenes.

La supuesta conversación que mantuvieron Benjamín y Sten a través de un chat muestra todo lo contrario. Este diálogo entre acosador y víctima, al que ha tenido acceso Público y que aún no está en poder de la Policía española, quedó registrado en el ordenador del menor estonio el 25 de febrero de 2008. Fue la primera pista que llevó, finalmente, a la captura del joven español.

Todo ocurrió cerca de la medianoche en Viljandi (Estonia). Allí, Sten Kalma conecta su ordenador y espera ansioso a que le llegue el primer mensaje de la que cree que es una chica española con la que lleva tiempo chateando e intercambiando fotografías y vídeos sexuales. Pronto llega el contacto de quien, a su apodo en Internet, Lisha o Elisa, añade un tierno: 'Quiero a mi osito Teddy'. Dulces palabras tras las que se esconde Cabello. La conversación se prolongó hasta más de las dos y media de la madrugada.

Decenas de frases cortas, escritas en un inglés lleno de faltas de ortografía y abreviaturas que, sin embargo, revelan cómo el ahora detenido acorralaba y chantajeaba a sus víctimas con el único objetivo de conseguir fotografías y vídeos sexuales cada vez más explícitos. Auténticas embestidas informáticas. Quince días después de aquel episodio, Sten se suicidó de un disparo.

Tras la tragedia, la familia del menor encontró en su ordenador varias de las conversaciones que había mantenida con Lisha, el supuesto pedófilo español, quien siguió entrando en foros de Internet y contactando con menores. Siempre con la misma táctica. Se hacía pasar por quinceañera hasta ganarse su confianza.

Cuando una nueva víctima caía en sus redes, el hostigador le acorralaba poco a poco. Les enviaba fotos supuestamente suyas, pero que en realidad eran de una célebre striper amateur. Luego, cuando los menores le hacían llegar fotos suyas desnudos o masturbándose, empezaba a presionarles, a reclamarles imágenes de sexo cada vez más explícito.

En varias ocasiones cumplió su amenaza, según consta en las investigaciones de la Policía de Estonia, donde todavía se busca a otras víctimas del ciberacosador.

De hecho, cuando la Policía española lo detuvo por primera vez, en octubre de 2008, Benjamín almacenaba en el disco duro de su ordenador 17.952 archivos de vídeos y fotografías ordenados en carpetas con el nombre de cada una de sus víctimas o bajo epígrafes más genéricos, como 'noruegos'. La mayoría de ellos mostraba a menores de edad. Como Sten Kalma.

Lisha: ¿Te acuerdas del problema con Patu?

Sten: Sí, lo recuerdo

L: He pensado hacer lo mismo contigo. Una especie de castigo por hablar demasiado sobre mí.

S: ¿Qué vas a hacer conmigo?

L: Colgar alguna cosa en Internet.

S: Quiero matarte.

L: Creo que suicidarte te será más fácil.

S: Que te jodan.

L: Todo el mundo va a poder reírse de ti dentro de poco… (...) Yo tengo las direcciones [de correo electrónico] de todo el mundo de tu escuela.

S: Por favor, no lo hagas. (…) Si se lo envías, arruinarás mi vida. (…) Me odio a mí mismo y mi vida llena de mentiras. Ahora sé dónde está la llave para coger la pistola de mi abuelo.

L: Buena suerte en tu nueva vida. (…) Y ahora no me molestes. Estoy ocupado. 

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