Público
Público

Súpermario logra su misión: lavar la imagen financiera italiana

El gobernador del Banco de Italia lucha contra los prejuicios por su origen

B. CARREÑO

Ni halcón ni paloma. Mario Draghi, (Roma 1947), actual gobernador del Banco de Italia y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, no se moja lo suficiente en público como para que los analistas hayan logrado ubicarle en una de las dos corrientes que chocan dentro del supervisor europeo. Los halcones (los que defienden una política monetaria ultraortodoxa y restrictiva) se han identificado siempre con Alemania, en especial con Axel Weber, mientras que a los países mediterráneos se les ha endilgado el cándido adjetivo de paloma, por su laxitud en el control de la inflación.

Draghi, procedente de uno de los países con mayor descontrol financiero de la UE y con la inflación más alborotada de la zona del euro, ha logrado alejarse del sambenito económico de su país y propugna una política económica al gusto del auditorio, lo que le sitúa en el limbo de las especies avícolas que pueblan el BCE. Esta virtud es a la vez la que le ha concedido el favor de unos y otros, al imprimir cierta imagen de neutralidad e, incluso, de credibilidad.

Ha cumplido su papel al frente del órgano regulador creado por el G-20

Su papel como presidente del Foro de Estabilidad Financiera (FSB), uno de los brazos del G-20 para meter en cintura a los mercados después de la crisis, le ha ayudado también a ganarse el respeto internacional, ya que el organismo está diseñando medidas novedosas para regular el sector. Draghi también ha tenido (o tiene) que luchar contra el handicap de haber sido en el pasado reciente, muy reciente, alto ejecutivo de Goldman Sachs. Entre 2002 y 2005, el italiano fue uno de sus vicepresidentes, un título que ahora pesa como una losa ante la opinión pública, teniendo en cuenta las implicaciones que el banco ha tenido en la crisis. Sin ir más lejos, Goldman está acusado de haber ayudado a Grecia a maquillar las cifras de su déficit y también de ser uno de los principales instigadores de la especulación financiera con hipotecas de alto riesgo en EEUU.

Antes de su llegada a la banca de inversión, Draghi se movió sobre todo en organizaciones institucionales, desempeñando cargos en el Tesoro italiano, en la OCDE o en el Banco Mundial. A finales de los setenta, logró su doctorado en el MassachusettsInstitute of Technology (MIT), una de las universidades más prestigiosas de EEUU, y en los ochenta fue profesor de Economía en la Universidad de Florencia.

Más noticias de Política y Sociedad